domingo, 5 de diciembre de 2021

Encontrar trabajo con más de 45 años

 

Encontrar trabajo no es fácil y cuando se tienen 45 años o más es más difícil, esto en la mayoría ocasiones por una serie de creencias y tópicos difíciles de superar, que se pueden resumir en los siguientes puntos:

- Creencia de las empresas de que a esa edad (en especial con más de 50 años), han pasado los mejores años como profesional.
- Temor a que el salario sea más alto, debido a la experiencia.
- Desface en la formación con respecto a las exigencias del mercado laboral, especialmente en lo relativo a la digitalización
- Suposición de que la capacidad de adaptación es menor que la de una persona más joven.

Tópicos que dejan de lado las razones para contratar a personas de 45 años o más, con valiosas cualidades como la experiencia, la templanza, la madurez o la responsabilidad, que entre otras son:

- Lealtad y estabilidad
- Capacidad de toma de decisiones
- Liderazgo
- Mayor capacidad de concentración
- Habilidad en formar equipos y conexiones
- Mayor productividad
- Menor índice de absentismo
- Intergeneracionalidad, mentoría para las personas más jóvenes
- Experiencia y talento, probada y demostrable
- Capacidad de resiliencia e inteligencia emocional
- Mayor número de contactos
- Madurez, sabiduría, estabilidad e independencia
- Flexibilidad en la remuneración, en especial cuando se lleva cierto tiempo sin trabajo

Como se puede ver las razones son muchas, además hay bonificaciones para las empresas que contraten a mayores de 45 años.

Según el Informe del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) “Mercado de Trabajo de los Mayores de 45 años”, del 2021, datos del 2020, las personas de más de 45 años son el (48,15,3%) de la población activa. Y su tasa de paro es del 48,78 %, casi la mitad del desempleo total.

Los motivos para la no contratación de personas de 45 años o más, son mayoritariamente estereotipos que tienen solución. La Fundación Adecco da los siguientes consejos para que la búsqueda de empleo sea más ágil y exitosa:

Reciclaje profesional. El mercado ha cambiado y hay que ser flexible, en base a las nuevas demandas laborales. Es necesario realizar cursos o recibir formación en aquellas áreas que tengan que ver con los intereses personales, y con la experiencia profesional personal. Una actualización de conocimientos será útil para reinsertarse profesionalmente en un mundo laboral competitivo, esto y la experiencia son un valor añadido.

Las nuevas tecnologías son esenciales. Se recomienda básico, tener nociones mínimas de Office y de navegación por internet.

Tener un buen currículum, este es como una carta de presentación, por lo que hay que cuidarlo al detalle. A partir de los 45 años se acumula mucha experiencia que hay destacarla ordenarla y sintetizarla.

Hay que redactar la formación y experiencia laboral en orden cronológico inverso, es decir primero lo más reciente. De esta forma la empresa verá primero lo más recientes, que generalmente es lo que más interesan en un proceso de selección.

Un buen curriculum debe ser breve y conciso. En general con 45 años o más se tiene una extensa trayectoria profesional, por lo que hay que sintetizar y escoger sólo las experiencias más significativas y cualificadas, en base a la oferta de trabajo a la que se opta.

Hacer todo lo posible para ponerlo todo en una hoja.

Prepararse para pasar una buena entrevista de trabajo, antes de la entrevista buscar información sobre la empresa, hablar de forma clara sin hacerlo en exceso evitando la pasividad y la parquedad, mostrar interés por el trabajo, prestar atención (mirar a los ojos), preguntar lo que no se ha entendido. NO es correcto hablar mal de trabajos, ni de jefes, compañeros/as, etc., anteriores. Cuidar los detalles y la imagen personal.

Hay que destacar que tener más de 45 años aporta ventajas, se tienen reforzadas cualidades como la responsabilidad, la madurez o el control emocional, buscar el momento para destacar estos aspectos, señalando que más importante que la edad, es la competencia personal y la trayectoria. Todas las habilidades, experiencias vitales y atributos personales son activos a poner en valor ante una entrevista de trabajo. Responder a las preguntas neutralizando los inconvenientes planteados, positivando las nuevas capacidades o habilidades a adquirir en el nuevo puesto de trabajo

Trabajar para trabajar, buscar trabajo es un trabajo en sí mismo. Hay que diseñar un plan de acción identificando todos los pasos necesarios, describiendo las acciones con el objetivo de encontrar empleo. Buscar en los portales de empleo de internet, en los anuncios en prensa, radio, televisión, inscribirse en el SEPE, Servei d’Ocupacio de Cataluña (SOC), ir a Agencias de Empleo o Fundaciones. Darse de alta en redes sociales (LinkedIn, Facebook o Twitter), esto además de dar la posibilidad de acceder a ofertas de empleo, hará que la percepción de la empresa sea la de una persona actualizada, preparada y dispuesta, evitando caer en el estereotipo de persona mayor de 45 años como demandante de empleo obsoleta, las redes sociales son una ventana al mundo exterior, a nuevos contactos, a nuevas ofertas. Además, no hay que descuidar la red de contactos, nunca se sabe dónde puede estar la oportunidad.

Buscar ayuda, en los Servicios Públicos de Empleo, Asociaciones y otras entidades para la reinserción laboral, esto tanto para hacer un buen currículum, como una pasar buena entrevista, también orientación para reinsertarse y trazar un itinerario laboral. Además, para conseguir apoyo emocional y empoderamiento, la situación de desempleo produce desanimo y falta de confianza personal.

Mantener una actitud positivaLa negatividad es la peor compañera de viaje, si no se tiene éxito en varias entrevistas, hay que ser perseverante y aprender de los errores para hacerlo mejor la próxima vez. Ser realista y conocer bien las posibilidades, con el autoconocimiento las habilidades se entrenan y se mejoran. Seguir los consejos de personas expertas en el mercado laboral, en especial lo relacionado con la necesidad de itinerarios formativos y orientación hacia el reciclaje profesional. Se trata de trabajar duro para mejorar una situación de la que no se tiene la culpa, para poner en valor el potencial y las capacidades personales.

Desde Codema45 esperamos que estos consejos te ayuden a encontrar el trabajo que estás buscando. 

Para más información

Errores a evitar en entrevista de trabajo

Ventajar Contratar a Mayores de 45 años

Tu edad es un tesoro.Fundación Adecco

Encontrar Trabajo con más de 45 años

Como Realizar una entrevista de trabajo exitosa

Claves para hacer un buen Curriculum



jueves, 19 de agosto de 2021

El paro de larga duración se dispara con el Covid en 360.000 personas

 

Los datos de empleo del segundo trimestre, -abril a junio-, y la continuidad en julio son claramente positivos. Así se desprende de la Encuesta de Población Activa (EPA) o los datos del registro del Sepe y de la Seguridad Social. Sin embargo, un análisis más en profundidad de la encuesta del INE arroja algunos datos preocupantes. Entre ellos, el alza desmesurada de los desempleados de larga duración, aquellos que llevan entre uno y dos años buscando infructuosamente un trabajo, y los de muy alta duración, que sobrepasan los dos años. En conjunto, durante la pandemia (segundo trimestre de 2021 sobre el primero de 2020) se ha elevado en 360.500 el número de parados que no encuentran empleo desde hace un año como mínimo. Un problema que señala el Servicio de Estudios de la Confederación de UGT en un informe elaborado para la Comisión Ejecutiva del sindicato.

El informe reseña que el grupo de desempleados de larga duración (de un año en adelante) supuso en el segundo trimestre de este año el 49% de los trabajadores en paro. O, medido en personas, 1,735 millones. Si se compara con el primer trimestre de 2020, cuando entró en vigor el confinamiento, el porcentaje se ha elevado más de 15 puntos, pues entonces la EPA contabilizó como parados de larga duración al 35,9% del total de parados, 1,142 millones.

No obstante, el dato del segundo trimestre del pasado año, así como el de los siguientes, está desvirtuado por la metodología de la EPA. El INE exige para contabilizar a una persona como parada que haya realizado una búsqueda activa de empleo durante el trimestre analizado. Con el confinamiento y otras medidas restrictivas, muchos desempleados no pudieron cumplir tal requisito. Por tanto, la EPA los consideró como inactivos y no parados, lo que explica la fuerte reducción del paro de larga duración en aquel trimestre de 2020.

Para hacer una comparación homogénea hay que enfrentar los datos de este segundo trimestre con los del segundo trimestre de 2019, en ausencia de Covid. Aun así, los datos siguen siendo preocupantes, en opinión de UGT. Entonces la EPA contabilizaba 1,458 millones de personas en paro de larga duración, equivalente al 45,13% del total de los parados. Es decir, que actualmente hay 277.600 personas más que superan los 12 meses en búsqueda de empleo en comparación del segundo trimestre de 2019.

El paro de larga duración ha crecido especialmente entre aquellos que llevan entre 12 y 24 meses en desempleo y se ha mantenido más estable entre los que superan los 24 meses. Así, a finales de junio eran cerca de 800.000 las personas buscando entre un y dos años, lo que supone 400.000 personas más que hace un año, pero cerca de 350.000 si se compara con el mismo periodo de hace dos años.

Sobre los que superan los 24 meses, en junio eran cerca de 940.000, lo que supone 193.000 más que en 2020, pero 69.000 menos que en el segundo trimestre de 2019.

El desempleo de larga duración no es el único problema que resalta el Servicio de Estudios del sindicato de la Unión General de Trabajadores. También el efecto sobre las mujeres del empleo oculto (tasa ampliada de desempleo, que incluye además a las personas inactivas que trabajarían en caso de tener una oportunidad y a los trabajadores a tiempo parcial involuntario). Esta medición sitúa el desempleo en el 23,7%, 8,5 puntos por encima de la tasa de paro.

Otro de los efectos en el mercado laboral que se ha disparado con la pandemia es el número de empleados a tiempo parcial que desearían trabaja a jornada completa. Como resalta el informe del Servicios de Estudios de UGT, el número de ocupados a tiempo parcial ha crecido un 5,1% hasta sumar el 14,4% de todos los asalariados. Los jóvenes vuelve a ser el colectivo más perjudicado, pues se eleva al 41% de los ocupados. De la totalidad, el 54,1% desearía tener un empleo por 8 horas diarias y no reducido. En el caso de los asalariados entre 25 y 35 años, los que preferirían un empleo a jornada completa, pero que no lo encuentran, suponen las dos terceras partes.

FUENTE: ElEconomista

miércoles, 28 de abril de 2021

Principales prestaciones en situación de desempleo

La Seguridad Social es un sistema de previsión que garantiza cierta cobertura a todos sus beneficiarios, que son los ciudadanos de un país. Se basa en un sistema de solidaridad intergeneracional, también conocido como sistema de reparto, que exige a los actuales pensionistas haber aportado su granito de arena (haber cotizado) al sistema durante el tiempo en el que se ha trabajado. Estas prestaciones se conocen como pensiones contributivas. En determinadas circunstancias, la Seguridad Social ofrece la posibilidad de acceder a una prestación incluso sin haber cotizado o contribuido previamente al sostenimiento del sistema. Estas son pensiones no contributivas, a las no es necesario haber cotizado previamente para poder disfrutar de ellas. 

Generalmente constituyen un derecho de contenido dinerario que, una vez reconocido cuando se reúnen determinadas condiciones, se integra en el patrimonio de la persona beneficiaria, en las contingencias o situaciones protegidas previstas en la Ley. Es dividen en 4 grupos. 

- Pensiones, son prestaciones económicas de devengo periódico y de duración vitalicia o hasta conseguir una edad determinada.
- Subsidios, prestaciones de devengo periódico y de duración temporal.
- Indemnizaciones, prestaciones económicas abonables por una sola vez.
- Prestaciones por desempleo, estas se pueden solicitar al Servicio Público de Ocupación Estatal (SEPE), es necesario estar inscrito/a en la Oficina de ocupación y estar en busca activa de ocupación.

Las ayudas por desempleo son: 

Prestación por desempleo

Se trata de una ayuda económica para las personas que han perdido involuntariamente su trabajo y tienen 360 o más días de cotizaciones por desempleo sin consumir. 

Para ver requisitos, duración y donde solicitarlo clicar aquí 

Renta Activa de Inserción (RAI) 

Es una ayuda para personas desempleadas durante más de 45 años, que no encuentran trabajo durante mínimo un año. Es no contributiva, el 80% del IPREM, 451 euros en el mes. Dura once meses se cobra un año si y un año no, hasta 3 periodos, es decir se puede renovarla 3 veces. 

Para ver requisitos, duración y donde solicitarlo clicar aquí 

Subsidio Extraordinario por Desocupación (SED) 

Es una prestación del SEPE que nació para sustituir al Plan PREPARA. Se cobran 451 euros en el mes durante 6 meses (180 días). No se puede renovar aunque se cuente con cargas familiares. 

En la hora de solicitarlo se tiene que demostrar que se está dado de alta como demandante de empleo, y que no se ha dejado pasar ninguna oportunidad laboral. 

Se necesario demostrar que no se cobra RAI y cualquier otro ayuda social. Se puede compaginar con un contrato de trabajo a tiempo parcial, el que se tiene que notificar Servicio de Empleo de la Comunidad Autonoma de residencia. 

Para ver requisitos, duración y como solicitarlo clicar aquí 

Subsidio para personas de más de 45 años 

Los requisitos su tener más de 45 años, haber agotado la prestación contributiva (el paro), no tener rentas, ni responsabilidades familiares 

Para ver requisitos, duración y como solicitarlo clicar aquí 

Subsidio de mayores de 52 años 

Se requisitos su tener 52 años o más en la fecha en que se agote la prestación por desocupación o el subsidio por desempleo, o tenerlos en el momento de reunir los requisitos para acceder en alguno de los siguientes subsidios: por agotamiento de la prestación contributiva, emigrando devuelto o devuelta, revisión por mejora de una invalidez, liberado o liberada de prisión o cotizaciones insuficientes para la prestación contributiva; también si cumple los 52 años mientras está percibiendo alguno de estos subsidios en el momento de la solicitud y cumplir con los requisitos para jubilarse (excepto por la edad), se cobran 451 euros en el mes. 

Para ver requisitos, duración y donde solicitarlo clicar aquí 

Ingres Minim Vital (IMV) 

Es una ayuda social para las familias en situación de pobreza, sin trabajo y sin ingresos. Aunque nació en medio de la pandemia del Covid-19, ha llegado para quedarse. Se solicita a la Seguridad Social. 

La cantidad a cobrar con esta prestación no contributiva depende de la renta y del número de personas que vivan con la persona solicitante a la unidad familiar. 

El importe de IMV es de 470 euros mensuales para una persona que viva sola, y puede llegar a los 1.033 euros en el supuesto de que la familia sea de cuatro adultos y un niño. 

Al presentar la solicitud hay que'esperar el estudio del caso y la aprobación del IMV. 

Para ver requisitos, duración y donde solicitarlo clicar aquí

Prestación por desempleo de nivel asistencial 

Este subsidio lo pueden pedir las personas desempleadas de larga duración, que estén inscritas como demandantes de empleo durante un mes, sin haber rechazado ninguna oferta de trabajo adecuada, ni haberse negado a participar, excepto causa justificada, en acciones de promoción, formación o reconversión profesional. 

No se tienen que tener rentas de cualquier naturaleza superiores, en cómputo mensual, al 75% del Salario Mínimo Interprofesional vigente, excluida la parte proporcional de las pagas extraordinarias. 

La ayuda es de 451 euros mensuales (el 80% del IPREM), cubre las cotizaciones sanitarias, de ayudas familiares y jubilación. 

Para ver requisitos, duración y donde solicitarlo clicar aquí 

Ayudas Por la Crisis del Coronavirus 

Prestación especial para trabajadores afectados por un Expediente Expediente de Regulación Temporal de Ocupación (ERTE) 

Para ver requisitos, duración y donde solicitarlo clicar aquí 

Prestación especial para autónomos por cese o disminución de actividad 

Para ver requisitos, duración y donde solicitarlo clicar aquí 

Rentas Mínimas de Inserción (RMI) 

Se denominan (RMI) a los diferentes programas que tienen las comunidades autónomas y ciudades ceutíes y Melilla dirigidos a las personas y familias que carecen de recursos económicos suficientes para cubrir sus necesidades básicas. Van acompañados de un proceso de intervención social, en algunos casos estos programas se vinculan además con procesos de inserción laboral. 

Esta prestación económica recibe diferentes nombres en función de la comunidad  autónoma, como por ejemplo salario social básico, ingreso mínimo de inserción, renta garantizada, etc. Como parte del Sistema público de Servicios Sociales, es una competencia exclusiva de las Comunidades, por lo cual cada una de ellas establece diferentes formas de acceso, requisitos exigidos, medidas complementarias su duración o su cuantía, entre otras. 

En Cataluña esta La Renda Garantizada (RG)

Para ver requisitos sobre RG, duración y donde solicitarlo clicar aquí 

Ayudas mujeres embarazadas 

Para ver requisitos, duración y donde solicitarlo clicar aquí 

Otras ayudas 

Son de casi 540 euros en el mes y varían según las necesidades del demandante. 

Ayuda familiar: dirigida a personas con responsabilidad familiar -hijos menores de 26 a cargo suyo- que ya han agotado las prestaciones por desempleo, y no tienen otras rentas. La ayuda puede durar de 18 a 30 meses. 

Subsidio por cotización insuficiente / Subsidio por pérdida de ocupación: Esta ayuda va dirigida a aquellas personas que han perdido su trabajo y no tienen acumulados un mínimo de 360 días de cotización. Puede durar desde tres meses hasta veintiuno.

Para ver requisitos, duración y donde solicitarlo clicar aquí.

Subsidio por revisión de una incapacidad: Para personas sin ingresos que han tenido una enfermedad pero que están mejorando y por este motivo se los retira la ayuda de incapacidad permanente. Dura desde seis a dieciocho meses. 

Subsidio para liberados de prisión: Para personas ex encarcelados que hayan cumplido su condena y no tengan derecho a otras prestaciones. Se puede prolongar desde los seis hasta los dieciocho meses. 

Subsidio por emigrantes devueltos:  Para quienes vuelven a España después de haber estado trabajando fuera en países que no tienen convenio bilateral o que no pertenecen en el Espacio Económico Europeo. La ayuda puede durar de seis a dieciocho meses. 

Subsidio y renta agraria: Para tabajadores eventuales agrarios en Andalucía o Extremadura. El máximo que puede durar son 300 días, siempre dependen de la edad y las responsabilidades familiares que tenga. 

Por más información sobre prestaciones:

SEPE 

LoEntiendo 

NoticiasTrabajo 

GuiaPrestaciones 

SeguridadSocial


En España hay cerca de cuatro millones de personas desempleadas (3949.640). Son 400.000 personas más que cuando comenzó la pandemia. Insistentemente se habla del desempleo juvenil que roza el 40% duplicando las tasas medias de los 19 países de la zona euro. Sin embargo, parece que nos hemos olvidado de otro grupo de edad aún más castigado. Sobre todo, porque para este colectivo cumplir años es alejarse cada vez más de la esperanza de encontrar un empleo. Nos referimos a los mayores de 55 años.

Es el grupo más afectado por el desempleo de larga duración en España.  De hecho, España tiene la tasa de paro en los mayores de 55 años más alta de los 37 países que componen la OCDE.

Las personas afectadas tienen que sobrellevar lo que consideran es una discriminación por edad. De hecho, parece tan común, que ya los expertos han puesto un nombre a esa marginación: "edadismo" como nos la apunta Alfonso Jiménez, socio de la firma de cazatalentos Exec Avenue.  De hecho, ¿contrataría a un diplomado en empresariales, con cursos en derecho tributario, ex propietario de varias empresas, ex director de sucursal bancaria que ha estado destinado en la división de banca internacional?  El sueldo que pide es de mil euros lo que para él sería "una lotería". Sin embargo, nadie le contrata. Se llama Antonio Marcos, tampoco a Maria Luisa cocinera de 55 años con cursos de cocina en la escuela de hostelería de Madarcos. Ni a José Cristóbal de 59 años que, con 30 años en la hostelería, maître, gestión de equipos de 20 personas, catador de aceites.

Todos ellos y muchos miles más se han reunido en plataformas a través de redes sociales o cuentas de Twitter. Por falta de ingresos muchos viven a su edad en pisos compartidos o en apartamentos muy reducidos. Su situación es de las más complicadas del mundo laboral porque como dice Maria Luisa, cada cumpleaños es un paso atrás. Por eso, para que empiecen ser pasos hacia delante proponen que si en otros casos del mercado laboral hay cupos de contratación para mujeres o discapacitados para evitar su discriminación laboral también exista con mayores desempleados.

Fuente: ABC

viernes, 9 de abril de 2021

Hay que mantener los ERTE mientras el empleo lo requiera


Los datos de paro publicados hoy por el Servicio Público de Empleo (SEPE), correspondientes al mes de marzo, muestran un descenso del paro de 59.149 personas, lo que sitúa la cifra total de personas desempleadas en 3.949.640. Este descenso se debe a las menores restricciones que ha habido en marzo respecto a febrero y al inicio de la Semana Santa, además de ser un mes tradicionalmente favorable para el empleo.

Para la Unión General de Trabajadores, las medidas restrictivas deben continuar hasta alcanzar la inmunidad colectiva. Evitar una cuarta ola de contagios, que induzca a nuevas paralizaciones de la actividad y someta a más tensión a la economía, es clave si se pretende que la temporada de verano sea un éxito, esencial para la economía española.

Para ello, el sindicato considera imprescindible acompañar en estas dificultades a los hogares y a las empresas que están en peores situaciones, reforzando y ampliando las vías de ayuda existentes y no dejando a nadie atrás. Los ERTE han de seguir mientras sea necesario, manteniendo las rentas de las personas que no han podido volver a recuperar la actividad en su puesto de trabajo.

Además, ante el incremento del desempleo y el mayor riesgo de paro de larga duración, sobre todo entre colectivos más vulnerables (hay que tener en cuenta que un 57,7% de las personas en desempleo son mujeres y un 9% jóvenes), es necesario acelerar la reforma de las políticas activas de empleo, reforzando urgentemente los Servicios Públicos de Empleo, al tiempo que se garantiza la protección social. Y también habrá que dotar de los recursos dispuestos para ayudar a las empresas con la mayor prontitud posible para evitar la destrucción de nuestro tejido productivo, que será esencial para la recuperación.

UGT considera que el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia debe ser el punto de inicio en el que se cimente una conversión de nuestro modelo laboral y productivo a un entorno con el empleo de calidad como protagonista.

Además, para alcanzar un modelo económico distinto, el sindicato manifiesta la necesidad de acometer cambios profundos, comenzando por derogar la reforma laboral de 2012, por sus efectos lesivos sobre los trabajadores y trabajadoras, y negociando un nuevo marco regulatorio que establezca unas condiciones más favorables para la persona empleada.

Los datos de desempleo conocidos hoy muestran una variación interanual del paro del 11,31%, más de 10 puntos menor a la que hubo en febrero por el mejor comportamiento del empleo y el efecto base de comparación, ya que en marzo del año pasado comenzamos a ver los primeros efectos de la pandemia. Respecto a febrero, el descenso se cifra en un –1,48%.

En cuanto al número de beneficiarios de prestaciones, en febrero había 2.359.191 personas en esta situación, lo que supone un 17,8% más que en el mismo período del 2020. La causa de este aumento en la protección se encuentra fundamentalmente en los ERTE.

En lo que respecta al empleo, en el mes de marzo la afiliación a la Seguridad Social ha aumentado en 70.790 personas, mientras el dato desestacionalizado muestra 45.438 personas menos. No obstante, en términos anuales la variación se traduce en un descenso de 86.366 personas afiliadas respecto a marzo del año pasado, un 0,45% menos. Los ERTE explican que la pérdida en la afiliación respecto al año anterior no sea tan pronunciada, ya que según la Seguridad Social marzo finalizaba con 745.615 personas bajo su protección, 113.926 menos que a fin de febrero.

Por su parte, la contratación en el mes de marzo, como ha sucedido con el empleo, se ha incrementado. El repunte en este caso ha sido de un 15,82% respecto al mes de febrero.

El número de contratos indefinidos, en porcentaje sobre el total de contratos que hubo en marzo, es del 14,76%. Dentro del total de contratos indefinidos hay una parte de ellos que ha sido a tiempo completo, concretamente un 62,16%, y otra que ha sido a tiempo parcial, un 27,72%. Esto significa que sólo 9 de cada 100 contratos son indefinidos a tiempo completo. Mientras que los contratos bajo la modalidad de obra y servicio y eventuales por circunstancias de producción supusieron el 76,67% del total de la contratación, una característica propia de nuestro modelo laboral en el que la incertidumbre económica se traduce en contratos inestables y de peor calidad.

Dentro de los factores que generan esa incertidumbre se encuentran dos variables sanitarias, como es lógico durante una pandemia, la vacunación y la evolución de los contagios. Es importante destacar un reciente cambio en las expectativas de la vacunación cuando la Unión Europea informó que haría todo lo que fuera necesario para que España tuviera las vacunas que necesita, continuando con el buen ritmo de vacunación que tiene España si se compara con el resto del entorno europeo.

En marzo, respecto al mes anterior, ha descendido en 32.469 el número de hombres registrados como desempleados (un 1,91% menos), mientras el paro femenino lo ha hecho en un porcentaje menor, siendo menor también en términos absolutos (26.680 desempleadas menos, un 1,16% menos). En el año el desempleo masculino subió un 9,33% (142.599 parados más) y el femenino lo hizo un 12,81% (258.729 desempleadas más). El 57,7% de las personas en desempleo son mujeres.

En marzo estaban registrados 357.793 jóvenes (un 9% del total de desempleados). El desempleo entre los menores de 25 años ha descendido un 2,35% mensual (8.610 parados jóvenes menos en este mes), y en términos anuales asciende un 24,42% (70.233 jóvenes).

Por lo que respecta a los trabajadores extranjeros, el descenso ha sido menos pronunciado. En este caso el número de personas en desempleo baja en el mes un 1,07% (siendo menor entre las mujeres en términos relativos y absolutos), hasta alcanzar la cifra de 584.165 personas desempleadas (un 14,79% del total de desempleados). En la variación anual se observa también un incremento del 31,7%, 140.611 trabajadores extranjeros desempleados más.

Por sectores, en marzo el paro registrado desciende en todas las actividades productivas menos en la agricultura, que se incrementa: en la construcción (7.685 desempleados menos, un 2,46% menos), en los servicios (53.686; un -1,89%), y en la industria (3.675; un -1,16%). Sin embargo, en la agricultura asciende en 2.368 personas, lo que supone un 1,24% más. En el colectivo sin empleo anterior se observa un aumento del desempleo (suma 3.529, un 1,00%). En el año se incrementa el paro en el conjunto de sectores, a excepción de la construcción que disminuye en 14.903 personas desempleadas, un -4,67%.

La afiliación a la Seguridad Social se incrementa en el mes: 70.790 afiliados más en marzo respecto a febrero, un 0,38% más, aumentando hasta 18.920.920 afiliados (de media en el mes). No obstante, la variación mensual desestacionalizada ha sido opuesta, dejando 45.438 afiliados menos.

El número total de contratos registrados en marzo se incrementa un 15,82% respecto a febrero, situándose la cifra total en 1.404.107 contratos firmados. Los contratos indefinidos ascienden un 56,45%, mientras los temporales aumentan en un 10,84%. Si lo comparamos con los registrados en marzo de 2020, el volumen del total de contratos aumenta un 11,75%, los temporales lo hacen un 7,72% y los indefinidos en un notable 42,50%. Este mes la proporción de indefinidos sobre el total de contratos se sitúa en el 14,76%, mostrando una mayor debilidad en la actividad de los sectores más propensos a la temporalidad.

En el mes crece en mayor medida el volumen de los contratos indefinidos a tiempo parcial (un 61,05%), frente al resto: los indefinidos a jornada completa ascienden un notorio 49,48%; mientras tanto los temporales a jornada parcial aumentan un 27,80% y los temporales a tiempo completo lo hacen más ligeramente, concretamente en un 4,52%.

La modalidad de indefinidos a tiempo completo ocupa sólo un 9,17% sobre el total de contratos registrados en el mes de marzo. Mientras, el peso de los contratos a tiempo parcial sobre el total de contratos se mantiene en el 30,77%.

En el mes de marzo, el número de beneficiarios de prestaciones ascendía a 2.359.191, un 17,8% más que en el mismo mes de referencia de 2020. Con este nivel de protección adicional para las personas empleadas amparadas por un ERTE, la tasa de cobertura del conjunto del sistema de protección se sitúa en el 62,92%, 3,1 puntos menos que en 2020.

La Seguridad Social señala que a 31 de marzo había 745.615 afiliados protegidos por un ERTE, 113.926 trabajadores menos que a fin de febrero.

Fuente: UGT

lunes, 30 de noviembre de 2020

La perpetuación del empleo precario tras el Coronavirus

 

El deterioro que está experimentando el mercado laboral en muchas economías, a la vez que dificulta la recuperación, ofrece una gran oportunidad al empleo precario.

Con la aparición del Coronavirus, en un contexto en el que dicha pandemia se ha comportado como un auténtico cisne negro, muchas son las incógnitas que quedan en el horizonte, así como muchas las dudas sobre cual será el impacto de una crisis de semejante magnitud en una economía que, ya previamente a la situación provocada por el virus, mostraba grandes deterioros y desequilibrios estructurales que debían acometerse.

Como han coincidido muchos economistas, la situación es bastante complicada y recuperar la normalidad previa no será fácil. Pero, si en algo están de acuerdo es que esta crisis dejará duras secuelas en muchas economías que, debido a la situación, deberán reconstruirse, así como hacerlo con modelos distintos a los aplicados previamente.

Entre estas incógnitas, la preocupación de muchos economistas es el grado de deterioro que van a vivir determinadas economías. No estamos hablando de una situación en la que el impacto de dicha pandemia sea simétrico, tampoco de una situación de partida en la que todos los países afectados por el Coronavirus contaban con los mismos recursos. Las desigualdades están presentes en el planeta y esta crisis las ha dejado al desnudo, mostrando esa elevada vulnerabilidad en economías que, debido a su situación, no se encuentran preparadas para afrontar una crisis como la actual. Así, como tampoco para afrontar, con recursos propios y de forma unilateral, los efectos de una crisis que, atendiendo a la historia reciente, no cuenta con precedentes para basar una estrategia con un cierto grado de confianza.

La situación que se muestra, como decíamos y valga la redundancia, es una situación, como poco, complicada. Una situación a la que tienen que enfrentarse todos los países afectados por el virus, pero a la que deberán responder con medidas efectivas. Y es que como comentábamos, las desigualdades que presenta el planeta al analizar los países en el contraste son muy visibles; además, dichos niveles de desigualdad, siendo esta la preocupación que muchos economistas presentan, podrían deteriorarse, provocando una desigualdad creciente y estructural, la cual se perpetúe en determinadas economías pese a la disipación de la crisis vírica.

Una situación a la que debemos estar atentos, siendo el fin de esto el poder recuperar las economías lo antes posible, así como mejorar el modelo económico que, a priori, presentaban.

Tras la aparición del virus en muchas economías, la elevada tasa de contagio que este mostraba, así como los efectos que estaba teniendo el virus en la población, obligó a que muchos gobernantes optasen por bloquear toda la actividad que se sucedía en los respectivos países, siendo esta la principal medida de contención del virus.

Esta situación derivó, muy pronto, en lo que se conoce como un shock de oferta, provocando la incapacidad de abrir los negocios, así como la capacidad de desarrollar cualquier actividad económica posible dentro de los países en los que el virus estaba presente. De esta forma, y, en otras palabras, aplicando medidas de distanciamiento social que, paralizando toda la actividad económica que se encontraba operativa en el país, así como confinando a los ciudadanos en sus domicilios, tenían como fin el contener un brote vírico que, con el paso de los días, se iba extendiendo por los distintos países a un ritmo muy acelerado.

Así, con el bloqueo de la actividad económica, muchas empresas se vieron obligadas a echar el cierre; llevándose consigo a los empleados que, en esos momentos, se encontraban operativos.

Además, aquellas que no echaban el cierre y se les permitía seguir operando, en un contexto globalizado y donde los países son cada vez más, económicamente hablando, interdependientes, se mostraban incapaces de seguir con su operativa diaria. Ya que, aunque había países que podían seguir sin aplicar las medidas de distanciamiento social por la baja presencia del virus en dicho territorio, la globalización económica y el bloqueo que vivieron las principales cadenas de valor a nivel global provocaron el desabastecimiento de los comercios, obligando a echar el cierre por la incapacidad de reponer su mercancía tras ser vendida o quedarse obsoleta.

Toda esta situación obligó a los países, así como a los agentes económicos que operan en la economía global, a tomar medidas para contener la pérdida de capitales que dicho virus provocó en estos.

Para ello, y sin actividad económica que los sustentase, una de las medidas más adoptadas por las empresas en el planeta fue el despido de aquellos empleados que, ante la incapacidad que suponía dicho virus para seguir desarrollando aquella actividad que se encontraban desarrollando, se veían obligados a irse al paro. Pues, de no adoptar dichas medidas, la empresa, en un escenario tan incierto y en el que se desconocían las fechas en las que se iba a retomar la actividad económica, podría haber sufrido una descapitalización que, en lugar de obligarle a despedir a ciertos empleados, le hubiese obligado a echar el cierre. Todo ello, con la consecuente pérdida de capacidad productiva que esto supone.

Por ello, y volviendo al inicio del artículo, es muy importante recordar que hablábamos de países que partían con grandes desequilibrios y asimetrías que los hacen distintos el uno del otro. En este sentido, desequilibrios que, como los niveles de empleo, ya preocupaban a los organismos internacionales, y que ahora, ante la nueva coyuntura y el mayor deterioro soportado por los efectos derivados del Coronavirus, preocupan en mayor medida. Pues hablamos de países que soportaban elevados niveles de desempleo y que, tras la situación descrita anteriormente, se ven obligados a soportar un mayor nivel de desempleo, así como un deterioro de este en los próximos años.

Además, en países como España, por ejemplo, la destrucción de empleo se ha ido concentrando en determinados sectores que, por su baja cualificación, así como incapacidad para adaptarse al nuevo contexto, se vieron obligados a dejar de trabajar, provocando el despido forzado en determinados oficios. La incapacidad de adaptar determinadas actividades al teletrabajo obligaba a los empresarios a desprenderse de esos costes que, sin generar retornos para hacerlos sostenibles, seguían asfixiando y consumiendo los recursos de las empresas.

En los últimos años, tras la situación que se ha ido dando en el planeta y como producto, en parte, de la última crisis acontecida durante el año 2008, muchos economistas han coincidido en que, ante el miedo de una nueva crisis y dada la situación que vivieron las empresas en crisis pasadas, el empleo en estas ha sufrido un cambio notable. En este sentido hablamos de un cambio en el que lo más significativo ha sido la calidad del empleo tras la crisis acontecida. Una calidad del empleo que, ante el miedo de los empresarios por verse en una situación similar, fue deteriorándose, a la vez que iban apareciendo nuevas empresas que, ante semejante situación, hicieron de ese empleo precario una nueva normalidad en el empleo.

Hablamos de empresas para las que incluso se ha creado un concepto, el cual las trata de enmarcar dentro de lo que los expertos denominan como la “gig economy”.

Esta nueva forma de crear empleo, como decíamos, se remonta a hace algo más de una década, donde, con la llegada de la crisis económica, el mercado laboral sufrió una revolución de la que surgieron nuevas formas de contratación alternativa a la contratación tradicional que se conocía hasta el momento. Nuevas formas de contratación en las que la flexibilidad y la comunicación ‘online’ son los pilares básicos para el funcionamiento de estas; pilares que, justamente, se dan en el escenario actual. Además, la deslocalización, es decir, la posibilidad de trabajar para un empleador que se encuentra a miles de kilómetros es otra de las características de la ‘gig economy’, característica que, de igual forma, coincide con la nueva normalidad que deja el COVID-19.

Así, las empresas que basan su modelo en este sistema han aumentado de forma exponencial en los últimos años. La compañía McKinsey cita en un informe que entre el 20% y el 30% de la población activa en EE.UU. y Europa participa de forma activa en los diferentes grados de la “gig economy”. Estas empresas, aprovechándose de situaciones en las que los niveles de empleo -tras la Gran Recesión- quedaron muy deteriorados, lograron identificar un nicho de negocio en el que establecerse. Un nicho de negocio en el que, de forma justificada y atendiendo a determinados criterios y algunos vacíos legales que sobre el papel sonaban muy bien, comenzaron a generar una gran cuantía de empleos precarios y que, hoy, se han convertido en una auténtica alternativa laboral, ante la gran falta de oportunidades que presentan las economías. Empleos precarios que, hoy, ocupan a un sinfín de jóvenes universitarios -y no tan jóvenes- que, como si de autónomos se tratasen, cumplen con jornadas laborales mucho más extensas, con salarios que, en contraste, son sustancialmente inferiores.

Esta es una de las grandes preocupaciones que deja el Coronavirus. En un contexto en el que la contratación puntual y por servicios podría ser una alternativa extraordinaria para lograr un grado de adaptación que permita la maniobra en situaciones de extrema incertidumbre como la actual, podríamos estar ante un mayor ensanchamiento de este tipo de empleos en aquellas economías que, como las economías de Latinoamérica, se muestran más vulnerables a la destrucción de empleo por el COVID. A la vez que presenta, todo sea dicho, unos niveles de desempleo -tanto general como juvenil- más elevados que otros países que, como Estados Unidos, compensan dicha situación con una creciente oferta de empleo para satisfacer la demanda laboral.

Y es que, una crisis como la actual, en un escenario en el que el empleo no ha vivido una recuperación tras la crisis pasada, podría perpetuar la mala calidad del empleo en economías que, atendiendo a la situación previa al Coronavirus, presentaban un elevado nivel de desempleo. Esto, teniendo en cuenta que hablamos de un deterioro de gran calado, preocupa a muchos economistas. Pues, ante una situación como la actual, donde dos crisis se han cebado en los últimos 20 años con el conjunto de economías, preocupa especialmente. Ya que, de no comenzar a estimular la economía de tal forma que reactivemos el empleo, la desregulación del mercado laboral y la gran flexibilidad que este precisa para poder crear empleo, y que es cada vez más intensa, podría llevarnos a situaciones en las que el empleo precario comenzase a ser una consecuencia más de la nueva normalidad que ya comienza a perpetuarse crisis tras crisis.

Fuente: Economipedia

miércoles, 12 de agosto de 2020

Propuestas de la EAPN de reconstrucción tras la pandemia Covid-19

 

La European Anti Powerty Network (EAPN) cree necesario sentar las bases de una sociedad resiliente, hacia la del bienestar y plenamente democrática.

Para la EAPN la (re)construcción tras la pandemia de la COVID-19 no puede seguir las recetas de 2008, sino que debe aprovecharse el nuevo ciclo de planificación e inversión para encarar los cambios profundos que nuestro país y nuestro mundo necesitan. Es imperativo apostar por la transformación sistémica propuesta por la Agenda 2030 en la dirección de una sociedad más resiliente, justa, igualitaria y sostenible, con mayores garantías de derechos sociales a través del fortalecimiento de  servicios públicos, transitando hacia un nuevo modelo energético, productivo y de consumo, nuevas relaciones campo-ciudad, relaciones de género igualitarias y una gobernanza global fortalecida.

Las medidas de salida post-crisis deben poner el foco en todas las personas y el medio ambiente, formulando políticas públicas con financiación suficiente de ámbito nacional e internacional, coherentes entre sí y con los principios del desarrollo sostenible, asegurando que en ningún caso la inversión pública vaya en detrimento de estos principios o los derechos humanos.

En este sentido, las propuestas de la EAPN son que la (re)construcción esté sustentada en los seis pilares siguientes:

- Caminar hacia un nuevo modelo económico que se centre en el desarrollo integral humano y sostenible y que potencie los sectores productivos comprometidos con el cuidado de la vida, el sostenimiento de la comunidad y del medioambiente. En materia laboral debe ponerse fin a la precariedad y a todas las discriminaciones, con especial atención a la basada en género.

- Garantizar un sistema de derechos sociales y de protección social sólido y eficiente: asegurar que el recientemente aprobado Ingreso Mínimo Vital tenga la cobertura necesaria para avanzar en la inclusión de la población más vulnerable, reforzar los sistemas públicos de salud, educación y vivienda y poner el cuidado en el centro de las políticas públicas.

- Una fiscalidad justa como motor del cambio. El sistema fiscal debe garantizar que se generan los recursos para aumentar la cobertura y el impacto de las políticas sociales, acompañar el proceso de transición ecológica de la economía y poner el foco en la reducción de las desigualdades. Debe, asimismo, luchar de manera efectiva contra el fraude, la evasión y elusión fiscal.

- Garantizar una sociedad libre de violencias e integradora. En este sentido es necesario reforzar el marco normativo y de planificación sobre la igualdad de oportunidades, lucha contra la discriminación, violencias de género, violencias contra la infancia, violencia racista o delitos de odio y la trata de seres humanos. Todas estas cuestiones deben contar con presupuestos efectivos y reales.

- Avanzar hacia una sociedad plenamente democrática. Para ello es imprescindible derogar la Ley Mordaza, introducir en el sistema curricular formal la Educación por la Igualdad y la Ciudadanía Global y definir una estrategia de colaboración con la sociedad civil que incluya mecanismos de consulta y de participación en la toma de decisiones y en el diseño de políticas públicas.

Ejercer un liderazgo internacional desde el compromiso con una Agenda 2030 transformadora. El papel de España debe centrarse en la promoción de los Derechos Humanos, de la igualdad de género, la erradicación de las distintas discriminaciones, la emergencia ambiental, los bienes públicos globales y la coherencia de políticas para el desarrollo sostenible.

- Apostar por la implementación transformadora de la Agenda 2030 es construir una sociedad más coherente con el desarrollo sostenible, cohesionada, solidaria y resiliente, que puede vencer estreses como la presente pandemia, una crisis financiera o el cambio climático, sin repetir los errores del pasado y con una nueva normalidad que defienda a las personas y el planeta en un mundo en cooperación. ¡Es lo que necesitamos y es lo que nos merecemos!

Fuente: EAPN

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