martes, 18 de septiembre de 2018

El paro de larga duración es cronico


La salida de la crisis económica ha dejado un gran agujero de personas paradas de larga duración con unas expectativas de empleo prácticamente nulas y sin apenas protección social.

Concretamente, el 36,5% de los 3,4 millones de personas en paro lleva más de dos años sin trabajo y no cobra prestación por desempleo. La huella del desempleo juvenil ha pisado fuerte durante estos años pero el paro de larga duración (entre uno y dos años) ha ido creciendo de forma silenciosa en España desde que estalló la crisis en el 2008 y, aunque la tendencia se ha ralentizado desde el 2014, este todavía afecta a 1,7 millones de personas, de las cuales 1,2 millones llevan más de dos años en esta situación.

De este modo, el mercado laboral del país se encuentra lejos de recuperar las cifras de desempleo relativas al segundo trimestre del 2008, cuando solo el 25,9% de las personas en paro era de larga duración, frente al 52% actual; el 12% llevaba entre uno y dos años en el paro (frente al 15,5% de hoy); y el 13,9% llevaba más de dos años sin trabajo (frente al 26,5% actual). Así lo ponen de manifiesto los últimos datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) que recoge el estudio 'Paro de larga duración: edad y género' presentado este lunes por la Unión Sindical Obrera (USO), que reclama al Gobierno “formación y políticas activas de empleo” para acabar con esta lacra.

Es paro de las personas mayores de 45 años, se ha vuelto cronico. Se trata de una pandemia que se ceba especialmente con ellas. Son el 38,6% del total del paro de larga duración, concretamente 687.600 de los 1,7 millones totales, la mayoría son cabezas de familia, que han entrado en una situación desesperada: llegan al desempleo en muchas ocasiones poco actualizados de las demandas actuales de la empresas, y les cuesta mucho tiempo volver a trabajar, por lo que pasan largo tiempo en paro. El fenómeno se ha agravado, en esta década de crisis que ha coincidido con un “proceso de digitalización de los empleos que ha dejado apartados de los procesos de selección a muchos trabajadores sin cualificaciones técnicas”, detalló ayer la secretaria de Comunicación y Estudios Sindicales de USO, Laura Estévez. Por ello, el sindicato reclama un plan eficiente de formación impulsado directamente desde el Estado que permita una "transición justa" a la digitalización de estas generaciones, "que se están quedando descolgadas".

La brecha de género tampoco se escapa al paro de larga de duración. España cuenta con 663.800 desempleadas que llevan más de dos años sin trabajo frente a 610.900 hombres; y 281.300 mujeres frente a 224.200 varones que llevan entre uno y dos años en el paro, una problemática especialmente preocupante en la horquilla de los 45 a 55 años y que supone estar expuesto en gran medida al riesgo de pobreza.

Por otro lado el empleo que se crea es precario, según el citado estudio de USO. En la última década, la ocupación a tiempo completo ha disminuido en 1.770.900 trabajadores, mientras que la que se realiza a tiempo parcial se ha incrementado en 468.000. Las mujeres son las principales de la parcialidad, triplicando a los hombres (2,1 millones de féminas frente a 740.100 varones), una circunstancia que pone de manifiesto la necesidad de impulsar “verdaderas políticas de conciliación familiar”, señaló el director del Gabinete de Estudios de USO, José Luis Fernández Santillana.

Además, los servicios representan el 75,39% del total de la ocupación, lo que demuestra una “excesiva dependencia de este ámbito productivo” que cuenta con los salarios más bajos y la mayor cantidad de contratos temporales de la totalidad de sectores. Para paliar esta problemática, Fernández expresó la necesidad de “ligar la contratación al principio de causalidad”, es decir, fijar como ordinario el contrato indefinido salvo una causa que justifique la temporalidad del mismo.

Fuente; ElPeriodico

jueves, 16 de agosto de 2018

Precariedad y trabajadores pobres


España es el país europeo de la OCDE con más trabajadores pobres. Un 14,8% de los trabajadores españoles no pueden sobrevivir con su salario mensual.

La OCDE entiende como trabajadores pobres la masa laboral que percibe menos del 50% del salario medio del país. España se sitúa en la peor posición de todos los países de la UE, y sólo empeoran las cifras españolas cinco estados extracomunitarios: China, India, Costa Rica, Brasil, Turquía y México.
Tras los años de la crisis y en un contexto de supuesta recuperación económica, el empleo no ha vuelto a ser como el que conocíamos. La precariedad laboral se ha extendido y normalizado. Estamos ante un nuevo paradigma del mercado laboral. El aumento de la tasa de empleo no resuelve el problema de la precariedad y la pobreza de muchos trabajadores. La precarización es ahora la norma.

Los colectivos más vulnerables se ven especialmente afectados. Jóvenes, mujeres, migrantes extracomunitarios, mayores de 45 años y personas con discapacidad se encuentran especialmente expuestos a la precariedad y a la pobreza pese a contar con un salario. El problema aumenta cuando se dan varios de estos factores en una misma persona (mujer, migrante, racializada, con discapacidad, con baja cualificación educativa y laboral, etc). En este caso el riesgo de pobreza se multiplica.

Tradicionalmente el empleo aportaba seguridad económica, dignidad, bienestar, derechos sociales y laborales, cotización a la Seguridad Social, consideración social e incluso la identificación de la propia persona con su profesión como seña de identidad (“soy médico”, la profesión como parte de la identidad personal). El modelo laboral ha cambiado pero la sociedad no lo ha hecho al mismo ritmo. Nos encontramos ante grandes masas de ciudadanos en situación precaria, que concatenan contratos de unos días e incluso de pocas horas, que trabajan en negro sin contrato ni seguridad social, y que pese a trabajar no logran alcanzar la cifra de 684 euros que el informe AROPE establece como umbral de la pobreza. Muchos de ellos tienen cargas familiares, lo cual condena a la familia al completo a la pobreza.



La precariedad tiene muchos efectos indeseados, que van mucho más allá de los ingresos económicos. La pérdida de seguridad económica y de bienestar, la pérdida de las cotizaciones a la Seguridad Social, la reducción en las cuantías de las pensiones de jubilación, la pobreza de los futuros mayores jubilados, aumento de los problemas de salud (por estrés, por cambios de turno, por asumir tareas de riesgo por necesidad, por la pérdida de bienestar y dignidad en el empleo).

No se trata de un problema individual, que afecte únicamente a los individuos con empleo precario y que únicamente nos tenga que preocupar por razones humanitarias. Se trata de un problema social y económico con consecuencias a todos los niveles y para toda la sociedad: menos cotizaciones a la Seguridad Social, un inferior sostén económico para los pensionistas actuales y futuros (al haber menos cotizantes), menos aportaciones económicas de estos trabajadores en concepto de IRPF para sostener el gasto público, reducción de los ingresos estatales, disminución de la demanda y del consumo de bienes y servicios, potencial cierre de empresas por la disminución de la demanda, empobrecimiento general de la sociedad. No se trata únicamente de una cuestión humanitaria, aunque sin duda tiene elementos para ser considerada un drama humanitario para muchas familias. Pero va mucho más allá de eso, tratándose de un problema social que puede lastrar el desarrollo de nuestras sociedades durante décadas.

A todo lo anterior hay que añadir los efectos de la transformación digital. La irrupción de las nuevas tecnologías digitales, la robotización y la inteligencia artificial en el mercado de trabajo está generando importantes transformaciones, que pueden dejar excluido a un importante sector de la fuerza de trabajo. Todos aquellos trabajadores que no puedan adaptarse a los nuevos requerimientos corren el riesgo de verse excluidos del mercado laboral, con lo que ello implica a todos los niveles (pobreza, aumento de la carga para las arcas públicas por el pago de prestaciones por desempleo, reducción de los ingresos públicos por cotizaciones e IRPF). Debido a las rápidas transformaciones que estamos viviendo, las sociedades actuales corren el riesgo de verse azotadas por la pobreza y la exclusión social y laboral en pocos años.

La globalización y el neoliberalismo han conseguido acabar con al autonomía de los Estados para legislar en función de sus verdaderas necesidades y de llevar a cabo una auténtica política social. Es necesario plantear medidas correctoras que permitan la supervivencia y la dignidad de las personas y la viabilidad económica de los Estados. Un Estado sin trabajadores no es viable, ya que pierde buena parte de sus ingresos. Es un problema humanitario y de dignidad humana, pero también es un problema de viabilidad económica que es necesario abordar. El neoliberalismo a la larga genera Estados repletos de masas empobrecidas, sin servicios públicos e inviables.

Fuente:Medium. Carmen Alemany Panadero.Precariado y trabajadores pobres

viernes, 20 de julio de 2018

Proyecto Savia de Fundación Endesa, para el empleo +50



SAVIA es un proyecto sin ánimo de lucro liderado por Fundación Endesa . La actividad de la Fundación se centra en cuatro ejes de actuación: educación, formación para el empleo, medioambiente y cultura. El proyecto se encuadra dentro del área de formación para el empleo.


Se trata de un punto de encuentro entre profesionales senior en paro mayores de 50 años, y las organizaciones del tejido empresarial y social que busca promover un cambio cultural, ofreciéndo soluciones al tejido social y empresarial para acercan al entorno laboral a grandes profesionales dotados de talento y experiencia.


Fundación Endesa busca promover un necesario cambio cultural sobre un colectivo que se estima en alrededor de 1 millón de profesionales mayores de 50 años (fuente: INE primer trimestre 2018) que han sido desvinculados prematuramente de sus trabajos. Un cambio cultural que además ofrece soluciones al tejido social y empresarial español (PYMEs, startups y ONGs) al que le acercamos a grandes profesionales, dotados de talento y experiencia para su crecimiento y desarrollo. 

El talento senior representa en la actualidad un activo vital y del que no podemos prescindir en nuestro país. Por ello, queremos aportar soluciones efectivas a la optimización de dicho talento y hacerlo desde dos dimensiones: la necesidad que tienen los profesionales senior por seguir trabajando y aportando a la sociedad y, por otro, la necesidad que existe en el mundo empresarial y, especialmente, en las empresas, PYMEs, startups y ONGs de captar este talento. 

En este contexto, consideramos que es una obligación social y nuestra responsabilidad, pero también una gran oportunidad para el tejido empresarial, trabajar para mejorar la empleabilidad y el retorno al mercado laboral de aquellos profesionales que mejor lo conocen. 

Fundación Endesa incorpora como partner social y para llevar a cabo la gestión del proyecto, a la Fundación máshumano , entidad sin ánimo de lucro que lleva más de 15 años promoviendo la humanización de los modelos de gestión de las empresas y las estructuras sociales. Para el desarrollo tecnológico hemos contado con los servicios de Grupo Barrabés y el soporte de comunicación ha sido encomendado a Havas

FUENTE: FundacionEndesa
miércoles, 30 de mayo de 2018

El paro de larga duración, tiene solución?





Según el Instituto Nacional de Estadística, datos a 24 mayo 2018, en el grupo de personas en paro de 50 a 59 años en el año 2017, por sexos, el 57,7% de las mujeres desempleadas en la UE-28 eran de larga duración, y en España este porcentaje fue del 62,5%. En los hombres del mismo grupo de edad, el 57,8% de los desempleados eran de larga duración en la UE-28, mientras que aquí el dato es algo mejor (55,4%).El paro de larga duración escenifica el drama del empleo en España.


Recientemente europapress, ha publicado un  articulo sobre que España es el segundo país de la UE con una mayor tasa de paro de larga duración, sólo por detrás de Grecia, que lidera la clasificación con una tasa del 15,7%, el doble que el porcentaje español (7,7%), según datos de Eurostat del ejercicio 2017 recogidos en un informe del Instituto de Estudios Económicos (IEE), ver articulo completo en 
europapress.

En este contexto un  libro electrónico de VoxEU (Bentolila y Jansen, 2016) señala hay una gran heterogeneidad en la incidencia del Paro Larga Duración (PLD), durante la Gran Recesión en toda la UE. España, junto con Grecia, destaca con los peores datos. En el momento más bajo de la crisis, la tasa de paro alcanzó el 27% de la población activa y, en su punto máximo, el PLD suponía el 62%. Si bien la situación del empleo ha mejorado considerablemente en los últimos cuatro años, la proporción de personas en paro de larga duración sigue siendo del 57%.


En su libro Samuel Bentolila y Marcel Jansen, analizan las causas inmediatas de estos pésimos resultados incluyen, y como en muchos otros países de la UE, los shocks externos: la crisis financiera internacional y la crisis de la zona euro. Pero en el caso de España los efectos de estas perturbaciones externas se vieron agravados por el estallido de una burbuja inmobiliaria y por una crisis bancaria a gran escala. Además, los shocks interactuaron con factores institucionales como tener un mercado de trabajo fuertemente segmentado y un sistema rígido de negociación colectiva, lo que dio lugar a una destrucción masiva de empleos temporales, especialmente en la construcción, y a retrasos en el ajuste de los salarios resultantes de la negociación colectiva.



Como resumen la publicación da medidas sobre qué hacer, para lo que Bentolila y Jansen consideran que, para mejorar las perspectivas de los parados de larga duración, España debería intensificar sus esfuerzos para llevar a cabo políticas activas activas de empleo (PAE) efectivas. De hecho, el reciente metanálisis de Card et al. (2015a, b) indica que las PAE pueden contribuir significativamente a la reducción del paro y, especialmente, del paro de larga duración.

Tras un largo período de inacción, las autoridades españolas han aprobado un programa de tres años para ofrecer apoyo individualizado a un millón de parados de larga duración (Programa de acción conjunta para desempleados de larga duración). Sin embargo, España tiene un historial muy pobre en las PAE y nuestros servicios públicos de empleo están obsoletos. Estas deficiencias deben ser tratadas antes de que podamos esperar resultados positivos del nuevo plan. Y las noticias recientes sobre las agencias privadas de colocación no son muy alentadoras.

De cara al futuro, es esencial intensificar la activación temprana de las personas desempleadas. En particular, esto es crucial para los parados que reciben prestaciones, de modo que eviten llegar a duraciones del paro en las que, debido a la dependencia de la duración antes mencionada, las bajas tasas de salida les condenen a entrar y permanecer en el paro de larga duración.

FUENTE; Nada es Gratis. Para más información clicar aqui
lunes, 30 de abril de 2018

El paro sube y el gobierno intenta bajar las prestaciones por desempleo: UGT


Los datos de la EPA del primer trimestre de 2018 muestran una cifra total de 3.796.100 desempleados, con 29.400 parados más que el trimestre anterior. La tasa de paro se sitúa en un 16,74% (0,2 puntos superior a la registrada el último trimestre de 2017), con un ritmo de creación anual de empleo del 2,36%, en su mayor parte de carácter temporal (el empleo asalariado temporal aumenta en un 4,38%).

Para UGT, estos datos demuestran la debilidad del proceso de expansión económica en el que nos encontramos en nuestro país, ya que el empleo que se crea, es de baja calidad, mayoritariamente temporal y precario, y, a pesar de ello, no se aumenta la protección a los desempleados.

En este sentido, el sindicato alerta de que el Gobierno pretende recortar las prestaciones por desempleo y el gasto en esta materia, como se refleja en su proyecto de Presupuestos Generales del Estado para 2018. De esta forma, el Ejecutivo pretende volver a ajustar el déficit a costa de los derechos de las trabajadoras y trabajadores desempleados. Por cada desempleado, el Gobierno destinará, en 2018, 6.776 euros, menos que en 2017 y 2.758 euros menos que en 2010, con el agravante de que en ese año la tasa de cobertura por desempleo era casi 20 puntos superior a la actual.

Los datos de la EPA muestran que la tasa de temporalidad se sitúa en el 26,1% de los asalariados, 0,3 puntos por encima que un año antes. Por otra, la parcialidad involuntaria permanece como un elemento ya arraigado en nuestro mercado de trabajo: 1,5 millones de personas trabajan a tiempo parcial por no haber encontrado empleo a jornada completa. La tasa de parcialidad involuntaria llega al 54,7%. Así, las reformas y medidas del Gobierno, lejos de corregir la dualidad del mercado de trabajo, han extendido la precariedad y la desigualdad en el mercado laboral.

Asimismo, UGT denuncia que se mantienen las cifras del paro de larga duración y muy larga duración (la mitad de los desempleados lleva más de un año buscando empleo y el 36% más de dos años), un volumen importante del número de hogares con todos sus miembros en paro (1.241.800), con un aumento en el trimestre de 2,6%; una tasa de cobertura que no llega al 60% y unas políticas de empleo que no cuentan con los recursos suficientes para ser efectivas a la hora de mejorar la empleabilidad de las personas, en especial de los parados de larga duración, mayores de 55 años y jóvenes.

El sindicato considera imprescindible una nueva orientación de la política económica con unos Presupuestos Generales del Estado para 2018 que apuesten por los factores que permiten a una economía crecer a medio y largo plazo. Unos presupuestos que apuesten por empleos y salarios de calidad y por la protección a los desempleados. Todo ello es necesario para que España consiga encarar un proceso de expansión económica sostenible, para todos, permitiendo la disminución de los niveles de desigualdad y pobreza.

Fuente: El Plural

martes, 20 de marzo de 2018

El paro consecuencias físicas y sociales


Cuando después de trabajar  durante muchos años (situación de las personas mayores de 45 años), se pierde repentinamente y de manera involuntaria el trabajo, se da una situación de  duelo por la pérdida del este. Se pueden llegar a experimentar una serie de trasformaciones emocionales, psicológicas y sociales. Para la Asociación Psicológica Americana (APA) “las personas en desempleo corren doble riesgo sufrir problemas psicológicos tales como depresión, ansiedad, síntomas psicosomáticos, bajo bienestar psicológico y pobre autoestima”. (Paul & Moser, 2009).

La situación de desempleo es interpretada de diferente manera de acuerdo a una serie de circunstancias individuales, a nivel general entre las consecuencias psicológicas negativas la persona en paro, ve disminuida su autoestima, sufre depresión, ansiedad, etc. Es decir se produce un empobrecimiento del concepto que se tiene de uno mismo.

Para José Buendía, autor del libro “El impacto psicológico del desempleo”, la persona desempleada se siente rechazada por la sociedad, y se vuelve invisible,  siente que “no le ven” (síndrome de la invisibilidad) para la familia, amigos y no digamos para las empresas. La persona que lo padece se encuentra perdida entre la multitud, fuera del sistema económico-social.

El trabajo, además de aportar un nivel económico o salarial, también en general, es una fuente de bienestar y equilibrio psicológico y/o social, a la vez que una sensación de utilidad.

La primera reacción ante un despido, suele ser la perplejidad, con una mezcla de escepticismo y miedo. Similar a una situación de shock en la que hay presentes sentimientos de desorientación y confusión, acompañados de una sensación de fracaso e incapacidad para hacer planes de futuro.

Cuando la duración desempleo se prolonga en el tiempo,  cuando todos los esfuerzos no dan resultado, la persona se siente pesimista y puede presentar síntomas de ansiedad, con períodos de melancolía e irritabilidad y en muchos casos con la aparición de trastornos psico-fisiológicos. En esta fase es crucial el apoyo familiar social y la capacidad de afrontamiento de la persona.

Más tarde, y en los casos de paro de larga duración llegan ideas pesimistas e incluso fatalistas, y se reduce la actividad de búsqueda de empleo, por no tener perspectivas de éxito. Se ve el paro como un fracaso personal en lugar de social, lo que le conduce al aislamiento.

Disminuyen las relaciones personales, se pierden los contactos profesionales (compañeros/as, jefes/as, clientes, etc.), la persona tiende a encerrarse en sí misma y a dejar de relacionarse con los demás. Se siente insegura y desvalorizada, desembocando en un deterioro de las relaciones familiares y sociales. Pudiendo aumentar en ocasiones la sintomatología depresiva, como los sentimientos de tristeza o la apatía. Mientras que en otros casos, aparecen sentimientos de irritabilidad, temor, preocupación y/o sintomatología ansiosa. Incluso, se ha relacionado la situación de desempleo con la aparición de trastornos psicofisiológicos.

Además, la situación de desempleo provoca un sentimiento de tensión al no poder desempeñar la actividad profesional, la sensación es de pérdida de identidad profesional.

El desempleo puede llegar a provocar un sentimiento de incapacidad personal y auto-culpabilizarían. Aumentan los comentarios auto-críticos y los auto-reproches, generándose mayor estrés y una disminución o pérdida de la autoestima.

Dolors Mas Delblanch, psicóloga, señala diversas medidas  para recuperar la sensación de control como son:

- Tomar conciencia: Analizar las dificultades que se te presentan en esta nueva situación para ver los esfuerzos que hay que realizar.

- Expresar los sentimientos negativos: Es saludable expresar las emociones negativas de rabia, impotencia o miedo. Contar con apoyo social y percibirlo ayudará a canalizar dichos sentimientos, a la vez que  servirá de válvula de escape. Después de expresar  la sobrecarga emocional, es necesario comenzar a poner soluciones que pueden ser:

                   Planificar los aspectos económicos.

                   Tener una agenda como si fuera una jornada laboral: Tener una rutina; dedicar  unas horas para la búsqueda de empleo, otras para la formación, crear  hábitos saludables (deporte, relajación…).

                   Aprender a manejar los síntomas negativos: tristeza, depresión, ansiedad, sensación de soledad… para afrontarlos mejor. Además identificar los pensamientos negativos que pueden amenazar la estabilidad emocional, saber pararlos y poner en marcha planes conductuales que bloqueen su efectos.
Por nuestra parte proponemos buscar apoyo social de entidades para ayudar a superar la situación e insertarse laboralmente, estas pueden ser las asociaciones que forman parte de Codema45 (una cercana al domicilio),entidades que trabajan los aspectos mentales como Pread que organiza formaciones, talleres, charlas, terapias individuales, etc. para tratar la depresión y la ansiedad, también Soplos de Aire que tiene talleres de acompañamiento psicológico para encontrar trabajo, además creemos necesario que el SEPE tenga programas de apoyo para ayudar a las personas en paro a empoderarse para superar la situación.

Maria Hilda Lopez Perez
Junta Codema45

Quienes somos:

CODEMA 45 somos colectivo de asociaciones de personas desempleadas Mayores de 45 años, a nivel nacional, que tiene como fines: Aglutinar las asociaciones de parados mayores de 45 años, para una mejor defensa de los intereses de este colectivo. Representar ante los poderes públicos las asociaciones integradas. Canalizar las reivindicaciones y propuestas concretas de CODEMA45 Contacto: Teléfono presidencia. 619 242 071 Donde estamos: C/Biscaia, 402- local, Barcelona, metro linea 1, parada Navas Email: codema45@gmail.com

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