Mayores de 45: experiencia y talento frente a la discriminación por edad
El actual mercado laboral ha cambiado profundamente. La digitalización, la inteligencia artificial y la transformación de muchas profesiones exigen una adaptación constante. Sin embargo, persiste el estereotipo de que las personas de más de 45 años no han sabido adaptarse a estos nuevos requerimientos del mercado laboral, como si la edad fuera sinónimo de menor capacidad para aprender, actualizar conocimientos o incorporar nuevas herramientas.
Esta percepción no se corresponde necesariamente con la realidad. Las personas de 45, 50, 55 años o más, tienen capacidad para aprender, adaptarse y asumir nuevos retos. A lo largo de su trayectoria profesional han tenido que afrontar cambios tecnológicos, nuevas formas de organización del trabajo y la aparición de nuevas profesiones. Su experiencia y su capacidad de adaptación se complementan, y se convierte en una fortaleza ante un mercado laboral en constante transformación.
Sin embargo, cuando una persona pierde su empleo
a partir de los 45 años, volver al mercado laboral puede resultar especialmente
difícil. La búsqueda puede prolongarse durante meses o incluso años y, con
frecuencia, la dificultad no responde a falta de preparación o de voluntad,
sino a los prejuicios relacionados con la edad.
La pregunta es evidente: ¿Por qué el mercado laboral
no reconoce y aprovecha el talento de estas personas?
El edadismo,
una barrera silenciosa
El edadismo sigue presente, es en una barrera
silenciosa que deja fuera de determinados procesos de selección a estas personas
que todavía tienen mucho que aportar.
Aunque la edad no aparezca como requisito
expreso, muchas personas perciben que, a partir de los 50 o 55 años, dejan de
ser consideradas para determinados puestos. Con frecuencia se asocia la edad
con una menor capacidad de adaptación o aprendizaje, cuando experiencia y
capacidad para adquirir nuevos conocimientos no son incompatibles.
Una persona que lleva décadas trabajando ha
aprendido a desenvolverse ante cambios, resolver problemas, asumir
responsabilidades y adaptarse a diferentes situaciones. La formación y la
actualización de competencias pueden ayudar a incorporar nuevas herramientas y
conocimientos sin que ello suponga renunciar al valor de la experiencia.
La discriminación por edad no solo perjudica a
quien busca empleo. También supone una pérdida de conocimientos, experiencia y
talento para las empresas y para la sociedad.
Los datos: una
realidad que no podemos ignorar
Según el Informe del Mercado de Trabajo 2026:
Personas Mayores de 45 años, del Observatorio de las Ocupaciones del SEPE, con
datos de 2025, en España había 11,4 millones de personas ocupadas mayores de 45
años, más de la mitad del total.
Al mismo tiempo, en el mismo informe recoge que más
de un millón de personas de este colectivo se encontraba en desempleo,
representando el 58,3 % del paro registrado, y cerca de tres cuartas partes del
paro de larga duración.
Las cifras muestran una realidad contradictoria,
las personas mayores de 45 años son una parte fundamental de la población
ocupada, acumulando una enorme experiencia profesional, el problema es que cuando
pierden su empleo encuentran grandes dificultades para reincorporarse.
Detrás de estas cifras hay personas que buscan
trabajo, se forman, actualizan sus conocimientos, presentan candidaturas y
responden a ofertas. Es un colectivo que necesita se valore su experiencia y su
talento.
Formación para
un mercado laboral cambiante
La
Organización
para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) señala
que las personas trabajadoras de mayor edad pueden adquirir nuevas habilidades
mediante métodos de formación práctica, aprendizaje en el puesto de trabajo y
modalidades que permitan avanzar al propio ritmo. Hay que tener en cuenta,
además, que la transformación tecnológica plantea retos para todas las personas
trabajadoras, independientemente de su edad.
Por
ello, la formación dirigida a personas de más de 45 años debe ser práctica, de corta
duración, vinculada a las necesidades reales de las empresas y acompañada de
orientación laboral. No se trata de formar por formar, sino de
mejorar las posibilidades de reincorporación. En muchos casos, estas personas
tienen responsabilidades familiares y económicas que pueden agravarse cuando el
desempleo se prolonga y se van agotando las prestaciones por desempleo. En
definitiva, la formación debe ser útil, accesible y conectada con oportunidades
concretas de empleo.
También es
importante facilitar el acceso de este colectivo a la Formación
Profesional Dual, un modelo que combina la enseñanza en el
centro educativo con la actividad práctica en la empresa, mediante un vínculo
contractual o una beca remunerada. Tradicionalmente asociada a los jóvenes, las
experiencias específicamente dirigidas a personas mayores de 45 años siguen
siendo escasas y poco generalizadas. Para este colectivo, la FP Dual es una vía eficaz
para actualizar competencias, acceder a nuevos sectores profesionales con
demanda y facilitar una posterior contratación.
El impacto emocional del desempleo
El desempleo no solo tiene consecuencias
económicas, sobre todo cuando este es prolongado. También afecta al bienestar
emocional y a la percepción que cada persona tiene de sus propias capacidades,
una dimensión que no siempre recibe la atención necesaria.
Cuando pasan los meses sin encontrar trabajo, es
frecuente que aparecezca el pesimismo, la angustia, la impotencia y el
desaliento. Con el tiempo, esta situación puede debilitar la confianza en uno
mismo y aumentar el riesgo de aislamiento y exclusión social.
Un informe de la Fundación Adecco centrado en las
personas mayores de 45 años refleja la magnitud de este impacto: el 88 % de las
personas encuestadas reconoce haber sufrido una pérdida de autoestima después
de un año sin trabajo.
Por ello, las políticas activas de empleo deben
ir más allá de la formación y la intermediación laboral. El acompañamiento, la
orientación personalizada, el apoyo emocional y el refuerzo de la confianza
también deben formar parte de la respuesta, especialmente cuando la búsqueda de
empleo se prolonga durante meses o incluso años.
Ante la problemática
detallada, en Codema45, proponemos las siguientes medidas:
El
Gobierno, las administraciones públicas y los servicios de empleo tienen un
papel fundamental para mejorar esta situación. Es necesario combatir la
discriminación por edad en los procesos de selección y contratación y promover
actuaciones que ayuden a las empresas a reconocer y valorar la experiencia
profesional.
También deben impulsarse programas de
actualización y recualificación profesional, prácticos, de corta duración y
vinculados a sectores con oportunidades reales de empleo.
Entre otras medidas, sería necesario:
- Combatir la discriminación por edad en los procesos de selección.
- Poner en marcha acciones para favorecer que las empresas reconozcan, y valoren la experiencia profesional.
- Ofrecer orientación laboral personalizada, apoyo emocional y acompañamiento, especialmente ante el desempleo prolongado.
- Desarrollar programas de formación y recualificación adaptados a las personas de más de 45 años y facilitar su acceso a la Formación Profesional Dual.
- Establecer ayudas para su contratación.
- Mejorar la intermediación laboral y el contacto directo entre empresas y personas que buscan empleo.
- Facilitar la mejora del currículum, la preparación de entrevistas y el acceso a los nuevos canales y herramientas digitales de búsqueda de empleo.
- Otra medida que proponemos, es que si bien la prioridad siempre debe ser trabajar. Cuando una persona de 50 años o más, después de décadas de cotización y de búsqueda activa y continua de empleo, no consigue volver a trabajar, es necesario contemplar otras medidas. En este contexto, debería abrirse un debate sobre una posible jubilación anticipada específica para quienes cumplan requisitos objetivos, como acreditar al menos 30 años de cotización y encontrarse en situación de desempleo prolongado después de haber participado activamente en procesos de búsqueda de empleo, formación y otras acciones acreditables. La propuesta se plantea como una posible salida para aquellas personas que, después de muchos años de cotización y de esfuerzo para volver al mercado laboral, no lo han conseguido. No se trata de considerar que estas personas ya no tienen capacidad para trabajar, sino de ofrecer una respuesta cuando, a pesar de haberlo intentado, el mercado laboral no les brinda una nueva oportunidad.
En definitiva, la edad nunca debe ser en una barrera para trabajar ni en una razón para desaprovechar el talento de quienes han acumulado años de experiencia y conocimiento. Las personas de más de 45 años, deben tener oportunidades reales para continuar desarrollando su vida profesional, actualizar sus competencias y aportar su experiencia en un mercado laboral en constante transformación.
Y cuando una persona de 50 años o más, después de muchos años de trabajo y cotización, pierde su empleo y, a pesar de buscar activamente trabajo y participar en procesos de formación, orientación y reinserción laboral, no consigue volver al mercado laboral, también debe existir una respuesta justa y adecuada.
Aprovechar la experiencia, combatir el edadismo y ofrecer
oportunidades reales de empleo no es solo una cuestión de justicia social, es
también una forma de no perder un talento que la sociedad todavía necesita.
Quienes somos:
Estatutos
Entidades que conforman CODEMA 45
- Asociación de Parados Mayores Activos (Santa Coloma Gramenet)
- Asociacion Parados Onubenses
- AsociaciónParadosEmprendedores (Palma de Mallorca)
- Associació de Persones Aturades +45 Anys (Assat50) (l'Hospitalet de Llobregat)
- Col.lectiu d'aturats del Baix Penedès.
- Di-GAM
- Plataforma Civica Contra la Discriminacion Por Edad
- Plataforma por el empleo La Isla (Cadiz)
- SiempreActivosAlbacete
- T'Acompanyem - Barcelona
- WisePeople (Sant Cugat del Valles)
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