miércoles, 30 de mayo de 2018

El paro de larga duración, tiene solución?





Según el Instituto Nacional de Estadística, datos a 24 mayo 2018, en el grupo de personas en paro de 50 a 59 años en el año 2017, por sexos, el 57,7% de las mujeres desempleadas en la UE-28 eran de larga duración, y en España este porcentaje fue del 62,5%. En los hombres del mismo grupo de edad, el 57,8% de los desempleados eran de larga duración en la UE-28, mientras que aquí el dato es algo mejor (55,4%).El paro de larga duración escenifica el drama del empleo en España.


Recientemente europapress, ha publicado un  articulo sobre que España es el segundo país de la UE con una mayor tasa de paro de larga duración, sólo por detrás de Grecia, que lidera la clasificación con una tasa del 15,7%, el doble que el porcentaje español (7,7%), según datos de Eurostat del ejercicio 2017 recogidos en un informe del Instituto de Estudios Económicos (IEE), ver articulo completo en 
europapress.

En este contexto un  libro electrónico de VoxEU (Bentolila y Jansen, 2016) señala hay una gran heterogeneidad en la incidencia del Paro Larga Duración (PLD), durante la Gran Recesión en toda la UE. España, junto con Grecia, destaca con los peores datos. En el momento más bajo de la crisis, la tasa de paro alcanzó el 27% de la población activa y, en su punto máximo, el PLD suponía el 62%. Si bien la situación del empleo ha mejorado considerablemente en los últimos cuatro años, la proporción de personas en paro de larga duración sigue siendo del 57%.


En su libro Samuel Bentolila y Marcel Jansen, analizan las causas inmediatas de estos pésimos resultados incluyen, y como en muchos otros países de la UE, los shocks externos: la crisis financiera internacional y la crisis de la zona euro. Pero en el caso de España los efectos de estas perturbaciones externas se vieron agravados por el estallido de una burbuja inmobiliaria y por una crisis bancaria a gran escala. Además, los shocks interactuaron con factores institucionales como tener un mercado de trabajo fuertemente segmentado y un sistema rígido de negociación colectiva, lo que dio lugar a una destrucción masiva de empleos temporales, especialmente en la construcción, y a retrasos en el ajuste de los salarios resultantes de la negociación colectiva.



Como resumen la publicación da medidas sobre qué hacer, para lo que Bentolila y Jansen consideran que, para mejorar las perspectivas de los parados de larga duración, España debería intensificar sus esfuerzos para llevar a cabo políticas activas activas de empleo (PAE) efectivas. De hecho, el reciente metanálisis de Card et al. (2015a, b) indica que las PAE pueden contribuir significativamente a la reducción del paro y, especialmente, del paro de larga duración.

Tras un largo período de inacción, las autoridades españolas han aprobado un programa de tres años para ofrecer apoyo individualizado a un millón de parados de larga duración (Programa de acción conjunta para desempleados de larga duración). Sin embargo, España tiene un historial muy pobre en las PAE y nuestros servicios públicos de empleo están obsoletos. Estas deficiencias deben ser tratadas antes de que podamos esperar resultados positivos del nuevo plan. Y las noticias recientes sobre las agencias privadas de colocación no son muy alentadoras.

De cara al futuro, es esencial intensificar la activación temprana de las personas desempleadas. En particular, esto es crucial para los parados que reciben prestaciones, de modo que eviten llegar a duraciones del paro en las que, debido a la dependencia de la duración antes mencionada, las bajas tasas de salida les condenen a entrar y permanecer en el paro de larga duración.

FUENTE; Nada es Gratis. Para más información clicar aqui
lunes, 30 de abril de 2018

El paro sube y el gobierno intenta bajar las prestaciones por desempleo: UGT


Los datos de la EPA del primer trimestre de 2018 muestran una cifra total de 3.796.100 desempleados, con 29.400 parados más que el trimestre anterior. La tasa de paro se sitúa en un 16,74% (0,2 puntos superior a la registrada el último trimestre de 2017), con un ritmo de creación anual de empleo del 2,36%, en su mayor parte de carácter temporal (el empleo asalariado temporal aumenta en un 4,38%).

Para UGT, estos datos demuestran la debilidad del proceso de expansión económica en el que nos encontramos en nuestro país, ya que el empleo que se crea, es de baja calidad, mayoritariamente temporal y precario, y, a pesar de ello, no se aumenta la protección a los desempleados.

En este sentido, el sindicato alerta de que el Gobierno pretende recortar las prestaciones por desempleo y el gasto en esta materia, como se refleja en su proyecto de Presupuestos Generales del Estado para 2018. De esta forma, el Ejecutivo pretende volver a ajustar el déficit a costa de los derechos de las trabajadoras y trabajadores desempleados. Por cada desempleado, el Gobierno destinará, en 2018, 6.776 euros, menos que en 2017 y 2.758 euros menos que en 2010, con el agravante de que en ese año la tasa de cobertura por desempleo era casi 20 puntos superior a la actual.

Los datos de la EPA muestran que la tasa de temporalidad se sitúa en el 26,1% de los asalariados, 0,3 puntos por encima que un año antes. Por otra, la parcialidad involuntaria permanece como un elemento ya arraigado en nuestro mercado de trabajo: 1,5 millones de personas trabajan a tiempo parcial por no haber encontrado empleo a jornada completa. La tasa de parcialidad involuntaria llega al 54,7%. Así, las reformas y medidas del Gobierno, lejos de corregir la dualidad del mercado de trabajo, han extendido la precariedad y la desigualdad en el mercado laboral.

Asimismo, UGT denuncia que se mantienen las cifras del paro de larga duración y muy larga duración (la mitad de los desempleados lleva más de un año buscando empleo y el 36% más de dos años), un volumen importante del número de hogares con todos sus miembros en paro (1.241.800), con un aumento en el trimestre de 2,6%; una tasa de cobertura que no llega al 60% y unas políticas de empleo que no cuentan con los recursos suficientes para ser efectivas a la hora de mejorar la empleabilidad de las personas, en especial de los parados de larga duración, mayores de 55 años y jóvenes.

El sindicato considera imprescindible una nueva orientación de la política económica con unos Presupuestos Generales del Estado para 2018 que apuesten por los factores que permiten a una economía crecer a medio y largo plazo. Unos presupuestos que apuesten por empleos y salarios de calidad y por la protección a los desempleados. Todo ello es necesario para que España consiga encarar un proceso de expansión económica sostenible, para todos, permitiendo la disminución de los niveles de desigualdad y pobreza.

Fuente: El Plural

martes, 20 de marzo de 2018

El paro consecuencias físicas y sociales


Cuando después de trabajar  durante muchos años (situación de las personas mayores de 45 años), se pierde repentinamente y de manera involuntaria el trabajo, se da una situación de  duelo por la pérdida del este. Se pueden llegar a experimentar una serie de trasformaciones emocionales, psicológicas y sociales. Para la Asociación Psicológica Americana (APA) “las personas en desempleo corren doble riesgo sufrir problemas psicológicos tales como depresión, ansiedad, síntomas psicosomáticos, bajo bienestar psicológico y pobre autoestima”. (Paul & Moser, 2009).

La situación de desempleo es interpretada de diferente manera de acuerdo a una serie de circunstancias individuales, a nivel general entre las consecuencias psicológicas negativas la persona en paro, ve disminuida su autoestima, sufre depresión, ansiedad, etc. Es decir se produce un empobrecimiento del concepto que se tiene de uno mismo.

Para José Buendía, autor del libro “El impacto psicológico del desempleo”, la persona desempleada se siente rechazada por la sociedad, y se vuelve invisible,  siente que “no le ven” (síndrome de la invisibilidad) para la familia, amigos y no digamos para las empresas. La persona que lo padece se encuentra perdida entre la multitud, fuera del sistema económico-social.

El trabajo, además de aportar un nivel económico o salarial, también en general, es una fuente de bienestar y equilibrio psicológico y/o social, a la vez que una sensación de utilidad.

La primera reacción ante un despido, suele ser la perplejidad, con una mezcla de escepticismo y miedo. Similar a una situación de shock en la que hay presentes sentimientos de desorientación y confusión, acompañados de una sensación de fracaso e incapacidad para hacer planes de futuro.

Cuando la duración desempleo se prolonga en el tiempo,  cuando todos los esfuerzos no dan resultado, la persona se siente pesimista y puede presentar síntomas de ansiedad, con períodos de melancolía e irritabilidad y en muchos casos con la aparición de trastornos psico-fisiológicos. En esta fase es crucial el apoyo familiar social y la capacidad de afrontamiento de la persona.

Más tarde, y en los casos de paro de larga duración llegan ideas pesimistas e incluso fatalistas, y se reduce la actividad de búsqueda de empleo, por no tener perspectivas de éxito. Se ve el paro como un fracaso personal en lugar de social, lo que le conduce al aislamiento.

Disminuyen las relaciones personales, se pierden los contactos profesionales (compañeros/as, jefes/as, clientes, etc.), la persona tiende a encerrarse en sí misma y a dejar de relacionarse con los demás. Se siente insegura y desvalorizada, desembocando en un deterioro de las relaciones familiares y sociales. Pudiendo aumentar en ocasiones la sintomatología depresiva, como los sentimientos de tristeza o la apatía. Mientras que en otros casos, aparecen sentimientos de irritabilidad, temor, preocupación y/o sintomatología ansiosa. Incluso, se ha relacionado la situación de desempleo con la aparición de trastornos psicofisiológicos.

Además, la situación de desempleo provoca un sentimiento de tensión al no poder desempeñar la actividad profesional, la sensación es de pérdida de identidad profesional.

El desempleo puede llegar a provocar un sentimiento de incapacidad personal y auto-culpabilizarían. Aumentan los comentarios auto-críticos y los auto-reproches, generándose mayor estrés y una disminución o pérdida de la autoestima.

Dolors Mas Delblanch, psicóloga, señala diversas medidas  para recuperar la sensación de control como son:

- Tomar conciencia: Analizar las dificultades que se te presentan en esta nueva situación para ver los esfuerzos que hay que realizar.

- Expresar los sentimientos negativos: Es saludable expresar las emociones negativas de rabia, impotencia o miedo. Contar con apoyo social y percibirlo ayudará a canalizar dichos sentimientos, a la vez que  servirá de válvula de escape. Después de expresar  la sobrecarga emocional, es necesario comenzar a poner soluciones que pueden ser:

                   Planificar los aspectos económicos.

                   Tener una agenda como si fuera una jornada laboral: Tener una rutina; dedicar  unas horas para la búsqueda de empleo, otras para la formación, crear  hábitos saludables (deporte, relajación…).

                   Aprender a manejar los síntomas negativos: tristeza, depresión, ansiedad, sensación de soledad… para afrontarlos mejor. Además identificar los pensamientos negativos que pueden amenazar la estabilidad emocional, saber pararlos y poner en marcha planes conductuales que bloqueen su efectos.
Por nuestra parte proponemos buscar apoyo social de entidades para ayudar a superar la situación e insertarse laboralmente, estas pueden ser las asociaciones que forman parte de Codema45 (una cercana al domicilio),entidades que trabajan los aspectos mentales como Pread que organiza formaciones, talleres, charlas, terapias individuales, etc. para tratar la depresión y la ansiedad, también Soplos de Aire que tiene talleres de acompañamiento psicológico para encontrar trabajo, además creemos necesario que el SEPE tenga programas de apoyo para ayudar a las personas en paro a empoderarse para superar la situación.

Maria Hilda Lopez Perez
Junta Codema45

jueves, 1 de marzo de 2018

La mitad de las personas en paro, no cobra prestacion alguna




La mitad de las personas en paro en España vive en riesgo de pobreza, según los últimos datos publicados por Eurostat, de 2016. En concreto el 49,4%. La tasa de pobreza en este colectivo se ha disparado en más de diez puntos durante la última década: en 2006 era el 37,7%. En estos diez años, la crisis económica elevó el número de parados hasta los seis millones, se fue reduciendo la cobertura de la protección para personas desempleadas y mermó el número de beneficiarios de las prestaciones de mayor cuantía. "Un país como España, la cuarta economía de la zona euro, no puede permitirse tener a la mitad de sus desempleados en riesgo de pobreza", critica Carlos Susías, presidente de la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social en el Estado Español (EAPN-ES).


La tasa de pobreza de los desempleados en España supera por menos de un punto la media de la Unión Europea, del 48,7%. El estado con el peor dato es Alemania, donde un 70,8% de los parados se haya en esta situación de extrema precariedad. También nos superan varios países de Europa del Este y Suecia (50,3%). "Sin embargo, en Alemania, la tasa de paro es un 5%. Aquí tenemos un 16% de paro y la tasa de pobreza es del 50%. Nuestra bolsa de pobreza por culpa del paro es muchísimo peor", argumenta Raül Segarra, estadístico del departamento de Trabajo y Asuntos Sociales de la Generalitat de Catalunya.


Carlos Susías lamenta que, en la actualidad, "estar en situación de desempleo eleva muchísimo el riesgo de pobreza en España, algo que no tendría por qué ser así si existiera un sistema de protección adecuado". Ese aspecto, un colchón social frente al desempleo que no ha estado a la altura de la aguda recesión que ha atravesado al país, es lo que destacan los sindicatos y especialistas.

"Tenemos un sistema de desempleo pensado para el mercado laboral en el que la gente se tiraba 20 años trabajando en el mismo lugar y eso ya no ocurre", explica Raül Segarra. El aumento de la rotación en el trabajo está cambiando el mercado y dificulta el acceso a las prestaciones. "El empleo que se genera es muy precario, con salarios más bajos, y dura muy poco tiempo. Así, es difícil trabajar el tiempo suficiente para generar una pensión contributiva", explica.


Al cierre de 2017 había 3,8 millones de parados, según la Encuesta de Población Activa (EPA). Del conjunto de desempleados, solo algo más de la mitad (un 58,6%) cobraba algún tipo de prestación. Esta tasa de cobertura del sistema de desempleo ha ido cayendo en los últimos años, tras el pico de casi el 80% del año 2010, como advierte el estadístico.


Además, la protección que otorgan estas prestaciones es cada vez menor: mientras que en el inicio de la crisis predominaba el número de parados que cobraba la prestación contributiva (la llamada "prestación por desempleo" o "paro"), su incidencia ha ido cayendo hasta suponer solo el 40% del total de prestaciones. Si pensamos en el total de desemplados, solo alcanzan al 20%. Esta pensión depende del tiempo que hayas trabajado y la base de cotización y tiene una cuantía media de de 828 euros. El resto de las prestaciones son pensiones asistenciales, "que rondan los 430 euros, que no supone riesgo de pobreza, es que es directamente pobreza", afirma Mari Carmen Barrera, secretaria de Políticas Sociales, Empleo y Seguridad Social de UGT. Entre ellas, figuran el denominado plan Prepara y el subsidio para mayores de 55 años.



La sindicalista recuerda que no es solo el sistema, en abstracto, el que no ha cubierto las necesidades generadas por la crisis y señala "los recortes del Gobierno, que cuando subió el paro hizo lo contrario de lo que se necesitaba, recortó las prestaciones". Barrera recuerda que, junto a la reforma laboral de 2012, el Ejecutivo de Mariano Rajoy dificultó el acceso a algunas prestaciones, por ejemplo con la inclusión del "criterio de renta familiar, que puede dejar a desempleados sin prestación por los ingresos en el hogar familiar".


Raül Segarra advierte también de que el Ejecutivo rebajó la cuantía de la prestación contributiva pasados los primeros seis meses "de un 60 a un 50%" y el IPREM –un indicador que sirve para calcular varias prestaciones sociales– "está prácticamente congelado desde hace años". Mientras que el salario mínimo y los precios suben, el IPREM se mantiene en los 537,84 euros. Que no aumente esta cantidad es muy relevante para los desempleados ya que, por ejemplo, la cuantía mínima de la prestación contributiva para un trabajador sin hijos a cargo es ,del 80% del IPREM".


Segarra destaca que uno de los factores que más explica la merma de la protección de los desempleados es el aumento del número de parados de larga duración, los que superan el año sin encontrar un empleo. Del total de 3,8 millones de personas en paro, más de la mitad (1,9) llevan más de un año en esta situación. De ellas, la inmensa mayoría, 1,4 millones, llevan más de dos años en desempleo (son lo que se conoce como 'parados de muy larga duración'). Mari Carmen Barrera insiste en que a estos habría que sumarles los que desisten de buscar empleo y salen de las estadísticas de población activa. "Probablemente ese 50% de pobreza sería aun peor", calcula.


Estas personas van agotando las prestaciones contributivas –si tuvieron acceso a ellas– y pasan a depender de ayudas de menor cuantía en los casos en los que cumplan los requisitos de vulnerabilidad exigidos. Cuando agotan las prestaciones específicas de desempleo, pueden optar a las rentas mínimas de las comunidades autónomas, que presentan grandes diferencias según los territorios. "A partir de ahí, se abre un planteamiento de país, en el que plantearse qué gastos se está dispuesto a hacer para proteger de la pobreza a estas personas. Están los debates sobre ingresos mínimos y rentas básicas", argumenta Segarra. 


Otra de las piedras en nuestro sistema de desempleo es la escasa labor de orientación de las oficinas públicas de empleo, que ha perjudicado la reinserción de los parados de larga duración, como colectivo más vulnerable. Un  estudio de Fedea alerta de que "la evidencia disponible indica que el éxito de los programas de reinserción depende de la capacidad de ofrecer los con una atención individualizada e intensiva durante períodos relativamente largos", algo que en el caso de España es "muy limitado, tanto por las restricciones presupuestarias como por la escasa eficiencia de los servicios públicos de empleo". 


Otro informe de la entidad da cuenta de que el presupuesto para las políticas activas de empleo (PAE) y, en particular, "la financiación de las políticas de formación dirigidas a los desempleados sufrieron considerables recortes durante la crisis, al contrario que en la mayoría de los países del norte de Europa".


Ante este escenario, desde UGT advierten de que no exageran cuando alertan de que "los desempleados en España no tienen derechos". Sin restar importancia a la protección específica de las personas en paro, Carlos Susías pide no desvincular ni fragmentar la pobreza, como suele ocurrir al hablar de pobreza infantil o pobreza energética. En este sentido, los recortes en las ayudas de libros, de transporte y a las familias durante la crisis también han afectado a los desempleados. "Al final es pobreza. Ha sido un círculo virtuoso, en este caso, penoso, que ha ido perjudicando a las familias", sostiene. Segarra puntualiza que, pese a la recuperación, la protección de los desempleados no ha mejorado "con lo que es posible que no se trate solo de una consecuencia de la crisis sino de un problema estructural"

Fuente: El Diario.es
miércoles, 31 de enero de 2018

La experiencia y la veterania son claves en el mundo laboral, y no se valoran





No hay una respuesta clara de a que edad es la madurez, si bien se perciben los 65 años como la edad de jubilación o despedida del mercado laboral, aunque en España esta se ha retrasado a los 67 años.

Sobre el término “mayor”, hay teorias que hacen una  diferenciación entre el grupo de personas de 45 a 54 años, y el de  55 a 64 años, esto en base a la protección que reciben del estado en caso de desempleo. Según el estudio, los trabajadores maduros son los de 45 años a 54, y los de edad avanzada los mayores de 55 años hasta la jubilación. En todo caso no hay doctrina consolidada, ni normativa al respecto.


Quizas más  adecuado  el  termino  de personas veteranas, no sólo porque tiene una carga más positiva,   sino   porque   además   de   expresar  igual  de  bien  el  envejecimiento,  posee  una  connotación  que  enlaza  con  el  tiempo  de  prestación  de  servicios,  con  el  valor  de  la  experiencia,  el  conocimiento,  el talento, etc., además La toma de decisiones se toma como una ventaja debida principalmente al conocimiento adquirido  y por haber vivido situaciones similares.

Pero que pasa en el ambito laboral? El límite de los 45 años es un muro en el sistema laboral, a pesar de la experiencia y conocimientos, cuando muchas de estas personas pierden su trabajo,  conseguir un nuevo empleo es casi misión imposible. 

Si bien según datos del 2016 del Servicio de Empleo Público Estatal (SEPE), las personas mayores de 45 años firmaron 282.008 contratos indefinidos en 2016, lo que es representa un incremento del 10,7 % respecto al año anterior, sigue siendo el colectivo más castigado por la crisis, ya que según la Encuesta de Población Activa del 3T del 2017, en España hay 1.385.900 de personas en paro mayores de 45 años. A principios de 2007 eran poco mas de 400.000, lo que supone un aumento desde entonces del 70%.

Estos trabajadores cuentan con habilidades y competencias que se adquieren principalmente a través de la experiencia, las cuales no son valoradas. Estas personas, han tenido un papel muy activo en el modelo productivo actual.

Son necesarios cambios legislativos para que estas personas vuelvan al mercado laboral y se valore su conocimiento y experiencia adquirida, ademas ha de mejorarse la tasa de cobertura por desempleo, actualmente está ligeramente por debajo del 60%, es decir muchas de estas personas no perciben ayuda, lo que hace que esten en riesgo de exclusion social. 

Para cuando va a poner el gobierno medidas para solucionar este problema?

Quienes somos:

CODEMA 45, somos el colectivo de asociaciones de personas desempleadas Mayores de 45 años.

Contactar:
Presidencia
Telefono 688322686
Email: codema45@gmail.com



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