lunes, 21 de enero de 2019

Paro y persona mayor de 45 años: Cómo encontrar trabajo?


Aunque la experiencia es un grado, estar en el paro se convierte en una dificultad mayor si se superan los 45 años. De ello son conscientes las aproximadamente 100.000 personas en esta situación, según el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, cifra que se mantiene muy por encima de la de otros intervalos de edad. En efecto, la inserción laboral de este colectivo plantea una paradoja no exenta de polémica: se buscan profesionales con experiencia y cualificación pero la edad sigue suponiendo un inconveniente para acceder al mercado de trabajo. Así, estudios recientes reflejan que un 40,6% del total del desempleo y más de un 80% de las personas en paro de larga duración tiene más de 45 años. Sin embargo, sólo un 30% de quienes superan esta edad consigue encontrar una ocupación. A continuación ofrecemos fórmulas para encontrar empleo en esta franja de edad.

Trabajo para mayores de 45 años

En medio de este escenario, la Fundación Adecco ha realizado el 1er Estudio de percepción laboral a paro y ocupación de mayores de 45 años, a partir de una encuesta realizada a este colectivo, para conocer sus inquietudes y preocupaciones y arrojar algo de luz al panorama de incertidumbre que muchos de ellos viven en la actualidad.

Mujer, sin formación universitaria y procedente del sector servicios

Un 60,3% de las personas encuestadas es del sexo femenino y más de la mitad cuenta con responsabilidades familiares. Además, un 34,3% de ellas tiene estudios secundarios, seguido de un 31,1% con estudios elementales, un 17,9% con Formación Profesional y un 17% con estudios universitarios. En cuanto al sector de procedencia, casi un 70% de las encuestadas trabajaba en el sector servicios.

Estos datos coinciden con el perfil de persona en paro mayor de 45 años que acude diariamente a las oficinas de la Fundación Adecco en busca de empleo. Según Almudena Martín, consultora de selección de la Fundación en Madrid: “Son muchas más las mujeres que los hombres que se acercan a buscar trabajo, normalmente de nacionalidad española. Algunas de ellas perdieron su empleo con la crisis económica. Otras, han realizado en los últimos años trabajos intermitentes en el sector servicios, pero hace tiempo que no conocen la estabilidad laboral“.

Aunque no existe un nicho laboral especialmente propenso a la contratación de este perfil profesional, la asistencia social está resultando ser un área proclive a su acogida: el cuidado a ancianos, niños y personas dependientes es un servicio muy demandado y que no requiere una elevada preparación, sino responsabilidad, fidelidad y madurez, cualidades a menudo inherentes a estas personas.

La necesidad de aprovechar cualquier oportunidad laboral

Las personas mayores de 45 años suelen quedarse sin trabajo después de largos periodos en la misma empresa, lo que provoca que se sientan desorientados a la hora de afrontar su nueva condición de personas desempleadas y desconozcan cómo gestionar con eficacia su reincorporación al mercado laboral.

Cuando se les pregunta el motivo por el que se hallan en paro, un 65,9% afirma haber perdido su empleo: despidos, EREs o finalización de contrato son algunos de los motivos. Por detrás, existe un 26,8% que busca trabajo por primera vez o tras periodos de inactividad, la mayoría mujeres a las que la crisis económica ha empujado a buscar una ocupación para ayudar en la economía doméstica. Por último, un 7,3% afirma estar en paro por haber renunciado voluntariamente a su trabajo anterior.

Para muchos, cada día sin empleo supone un importante lastre para cubrir sus necesidades económicas: de ahí que encontrar trabajo deje de ser una aspiración o deseo para convertirse en una imperante necesidad. Así, un 61,6% de los parados encuestados declara que la falta de ingresos se ha convertido en su principal preocupación. Por detrás de esta necesidad, los mayores apuntan otras razones que les generan intranquilidad: exclusión social (13,9%), demasiado tiempo libre (11%) o carencias de autoestima (5%) son algunas de ellas.

Todo esto les mueve a aprovechar cualquier oportunidad de trabajo que se presente: un 89,3% aceptaría un empleo de cualificación inferior a su formación, incluso si no estuviera relacionado con su sector de procedencia. Parece que ésta es una realidad generalizada, ya que no se aprecian diferencias significativas entre las respuestas de los que tienen estudios superiores y los que tienen una menor formación, superando en ambos casos el 85%. Las personas ocupadas mayores de 45 años comparten esta visión y se muestran cautelosas en sus respuestas: un 54,7% declaran que no intentaría cambiar de trabajo aunque no estuvieran satisfechas en el actual y un 81,3% afirma que si se quedara en el paro aceptaría un empleo de categoría inferior.

Tales circunstancias no son de extrañar si tenemos en cuenta que el 36,9% de las personas encuestados lleva más de un año en el paro y más de la mitad (53,7%) cuenta con cargas familiares o responsabilidades no compartidas. En el caso de los ocupados esta última cifra asciende a 64,1%.

Tras el 36,9% que lleva más de un año en paro, un 35,2% de los encuestados lleva de uno a 6 meses, seguido de un 23,3%, que lleva de 7 a 12 y un 4,5% que se encuentra en esta situación desde hace menos de un mes.

La edad por encima de 45 años, una dificultad añadida

Pese a los primeros síntomas de debilitamiento de la crisis, la confianza laboral de las personas en paro y ocupadas mayores de 45 años sigue sin gozar de buena salud: un 37,6% opina que tardará más de un año en encontrar trabajo, seguido de un 36,5% que opina que transcurrirán de 1 a 6 meses. Un 22,4% que opina que le llevará de 7 a 12 y tan sólo un 3,5% confía en que tardará menos de 1 mes.

Por su parte, quienes tienen empleo se muestran algo más optimistas: un 55,6% afirma sentirse con seguridad en su puesto de trabajo y no tener temor a perderlo, frente a un 44,4% que cree que podría quedarse sin ocupación en cualquier momento.

Todos ellos coinciden en que la edad les convierte en víctimas dobles de la difícil coyuntura económica: un 84,6% de los demandantes de empleo considera que su edad es el principal obstáculo para acceder al mercado laboral, frente al 15,4% que opina que la crisis afecta a todos por igual. De los que tienen empleo y temen perderlo, un 69% afirma que su edad puede ser el principal problema para conservarlo.

La ambivalencia de sobrepasar los 45 años

Las personas mayores de 45 años cuentan con cualidades intrínsecas muy valoradas por los Departamentos de Recursos Humanos: experiencia, madurez, fidelidad y control emocional son algunas de ellas.

Sin embargo y a pesar de estos valores añadidos, ¿por qué encuentran tantas dificultades para acceder al mercado laboral? La falta de concienciación social y cuestiones de índole económico, son algunas de las razones que pueden responder a esta pregunta.

Según Almudena Martín: “En muchas ocasiones, las empresas se vuelven recelosas a la hora de contratar a mayores de 45 años, ya que presuponen que tienen un coste más alto y exigen un tipo de contratación estable. Por el contrario, piensan o tienen la creencia errónea de que los jóvenes aceptarán  contratos más precarios, trabajando más horas y peor remuneradas”.

No obstante, muchas veces son las carencias formativas las que juegan en su contra, cuestión que les imposibilita competir en un mercado de crisis como el actual. De ello son conscientes la mayoría de las personas encuestados, y por ello, un 61,5% asegura estar invirtiendo tiempo en su formación, frente a un 38,5% que no lo considera necesario.




Recomendaciones mayores de 45 para encontrar trabajo

Si bien no existen fórmulas mágicas para la inserción de los mayores en el mercado laboral, desde la Fundación Adecco se recomienda seguir una serie de pautas para digerir mejor los periodos de desempleo. En primer lugar, el currículum es nuestra carta de presentación y en el caso de los mayores de 45 años se aconseja:
- Redactar la formación y experiencia laboral en orden cronológico inverso. De este modo, el entrevistador percibe primero los trabajos más recientes, que son los que más se tienen en cuenta e interesan en un proceso de selección.  

- Destacar la experiencia profesional y los cursos más actuales al principio del currículum.
 
- Evitar textos demasiado extensos e intentar ser breves y concisos. Debido a que a edades avanzadas, los parados suelen contar con una trayectoria profesional muy extensa, han de sintetizar y escoger sus experiencias más significativas y cualificadas.

También es importante no descuidar el aspecto formativo: el reciclaje profesional puede ser una nueva motivación para sobrellevar la situación de desempleo. Desde la Fundación Adecco se aconseja aprovechar el tiempo sin trabajo para realizar cursos de formación orientados a aquellas áreas que son más solicitadas y que requieren mayor actualización. Los cursos más representativos en este sentido son los relacionados con la informática, las nuevas tecnologías y las técnicas de márketing y ventas.

El objetivo último es equiparar a los mayores de 45 años con aquellos más jóvenes en materia de formación, y de esta forma conseguir que la mayor experiencia de los primeros se convierta en un valor añadido.

Sin embargo, son las empresas quienes en última instancia deben decidir si quieren contar en su plantilla con personas mayores de 45 años. Actualmente existen bonificaciones e incentivos de los que pueden beneficiarse si contratan a personas en esta situación. De la totalidad de las personas encuestados, un 69,3% conoce estos incentivos legales, pero sólo un 21% de éstos las expone en las entrevistas de trabajo, frente al 79% que no lo considera útil.

Finalmente, cuando se les pregunta a las personas en mayores de 45 años si creen que en las empresas existe conciencia sobre el envejecimiento de la población, y la necesidad de contratar a mayores de 45 años, un 87,4% de los parados responde negativamente a esta cuestión. Esta cifra desciende a 67,2% en el caso de los que tienen empleo.

Según un de encuestado, madrileño, de 58 años, con trabajo y estudios universitarios: “Las empresas deben entender que una sociedad no puede apoyar su futuro en las espaldas de las generaciones menores a los 45 años. Es un modelo social insostenible y condenado al fracaso”.

Oferta de empleo: abstenerse mayores de 45

Aunque nadie de atreve a incluir esta frase en las ofertas de empleo, es una realidad que sufre el colectivo en paro mayor de 45 años, que supone en Europa mas del 51% de tasa de paro, algo más en España. Sin embargo, las personas mayores de 45 años son un colectivo con capacidad para aportar al mundo del trabajo un importante bagaje de experiencia y productividad, dos factores claves en el desarrollo de las economías y de las empresas. La experiencia no es “repetir” siempre las mismas cosas, sino una forma de conocimiento que permite optimizar las actuaciones, y evitar errores ya conocidos en situaciones similares, según analiza en este artículo de opinión el promotor del portal Empleo Senior, Luis Capella.

Por otra parte, la productividad supone que, utilizando adecuadamente los recursos, se logra una mayor rentabilidad/efectividad. Lo curioso es que todos los analistas diagnostican que el mayor problema de la economía es la baja productividad.

Entonces, la “pregunta del millón” es: ¿porqué no se PERMITE trabajar a las personas mayores de 45 años? Es evidente que la respuesta la deben dar la empresas que son las responsables de esta injusta actuación. Sin embargo, se pueden analizar algunas posibles causas:
- Falta de concienciación social. Ni empresarios, ni sindicatos ni poderes públicos demuestran preocupación REAL por este colectivo, ni se apoya su empleo con acciones efectivas.

- “Mileurismo” en mano de obra joven. La supuesta labor de inserción laboral de jóvenes, desplaza a los mayores, quizás por que sean menos fáciles de “domesticar” en empleos precarios y mal retribuidos.

- Hay empresas que piensan que la persona mayor tiene un coste alto y un riesgo de que exija un tipo de contratación fija. 

“Cortoplacismo agudo” Con este término se quiere referir a esos gestores que viven preocupados por el corto plazo (fin de año) y no piensan en términos de mas de un año. Es decir, no se considera la productividad.

- También con visión “cortoplacista” no se tiene en cuenta el aporte que supone este colectivo a la Seguridad Social, cuya viabilidad podría reforzarse con este colectivo.

- Falta de capacidad de innovación e imaginación. Por ejemplo, la posibilidad de colaborar con empresas a tiempo parcial, con remuneraciones especiales, dentro del marco legal en vigor. Otro ejemplo: Las Pymes NECESITAN el aporte de experiencia y calidad que puede ofrecer un colectivo ACTUALMENTE EN PARO, a costes adaptados a sus posibilidades. O dicho en términos sajones, incorporar un sistema de “Interim Management”.

- Sistemas de subvenciones públicas poco interesantes para los empresarios. Primar el empleo de este colectivo con los incentivos actuales, se ha demostrado de baja eficacia para los empleadores.

Nuestro modelo económico, que permite prejubilaciones de escándalo (de hasta a personas de 48 años) debe replantearse la incorporación de este colectivo al mundo laboral. Y, además, cuando se plantean en Europa dos brutales paradojas: ampliar la edad de jubilación y la duración de la jornada laboral por encima de las 40 horas, teniendo miles de mujeres y hombres perfectamente preparados para cubrir todo tipo de puestos de trabajo.

Para terminar, una pregunta y un recuerdo de la Constitución: -la pregunta: ¿Quién prefiere que le opere, un experto neurocirujano de 50 años o un recién titulado en Medicina?

Fuente:CasaCocheCurro

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